El papa León XIV ha realizado este sábado una emotiva visita a la isla italiana de Lampedusa, uno de los principales puntos de llegada de migrantes en el Mediterráneo, donde ha querido rendir homenaje a las personas fallecidas en esta peligrosa ruta y subrayar la continuidad del legado de su predecesor, el papa Francisco.
El pontífice aterrizó en torno a las 9:00 hora local y se desplazó directamente al cementerio de la isla, donde depositó una ofrenda floral sobre varias tumbas de migrantes, muchas de ellas sin identificar. Entre ellas destacó la de Yusuf, un bebé guineano de seis meses fallecido en 2020 a bordo del buque de rescate de Open Arms mientras esperaba una evacuación médica de urgencia.
Posteriormente, León XIV visitó el monumento de la Puerta de Europa, símbolo del viaje y la esperanza de quienes cruzan el Mediterráneo huyendo de la guerra y la pobreza. Allí mantuvo un breve encuentro con una familia migrante que le relató su proceso de integración en Italia.
En un momento especialmente simbólico, el papa recorrió en solitario la escultura y descendió hasta la zona rocosa junto al mar, donde contempló el Mediterráneo. Una fuerte ráfaga de viento llegó a arrancarle el solideo blanco en plena reflexión.
La visita continuó en el Muelle Favaloro, donde León XIV bendijo la placa que renombra oficialmente el espacio en honor al papa Francisco, en reconocimiento a su vínculo con Lampedusa y su defensa de los migrantes. "El papa ha estado cerca en este tiempo tan exigente… y hoy continúo ese acompañamiento", señaló el pontífice ante las autoridades locales.
Aunque las llegadas han descendido en los últimos meses, la tragedia humanitaria persiste. Según datos de ACNUR, en lo que va de año han llegado a Italia más de 14.000 personas, mientras que casi 1.400 han muerto o desaparecido en el Mediterráneo en el primer semestre de 2026.