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El Senado aprobó este miércoles, por 151 votos a favor, 103 en contra y siete abstenciones, una moción parlamentaria contra el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, impulsada por el PP tras la crisis ferroviaria que se ha desatado tras el accidente de la localidad Cordobesa de Adamuz, donde fallecieron 46 personas, y las incidencias permanentes en el servicio de Rodalies en Cataluña. Para los 'populares', Puente debe dimitir, porque "esto no es mala suerte, es negligencia".

En la defensa de la moción, la senadora del PP Carmen Belén López señaló que las víctimas del accidente de Adamuz y de la localidad catalana de Gelida, así como los familiares y los heridos, merecen una "respuesta cierta y contundente, sin cambios de versión, sin estrategias mediáticas, medidas y organizadas con un único objetivo, evitar una responsabilidad política".

Además, López ironizó con que lo que sí ha hecho "bien" Puente es su "papel de escudo de un presidente del Gobierno cobarde". En este sentido, habló de Pedro Sánchez como un "galgo de Paiporta", en alusión al momento en el que tuvo que retirarse cuando fue agredido al visitar esa población valenciana tras los graves efectos de la dana de octubre de 2024.

Igualmente, aludió a la explicación del ministro Puente sobre lo poco que ha dormido desde el día del accidente, espetando que "las familias de las víctimas no duermen desde ese día". "Ya está bien de tanto hacerse la víctima", exhortó la senadora 'popular'.

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Denunció que el Ministerio de Transportes "ha roto la confianza, ha sembrado inseguridad, ha instalado el miedo entre millones de usuarios que dependen del ferrocarril para vivir y trabajar".

"Exigimos la dimisión del ministro Óscar Puente por esquivar su responsabilidad, por difundir falsedades, por desinformar a la ciudadanía cuando más claridad y verdad necesitaba. Basta ya de excusas y de minimizar lo ocurrido. Y exigimos al Gobierno la puesta en marcha de un plan de choque provincializado", sintetizó López.

Todos estos argumentos fueron apuntalados por su compañero de bancada Gerardo Camps, quien achacó al "deterioro del sistema" los accidentes y a que se "ignoran" las advertencias de los maquinistas y técnicos. "Esto no es mala suerte, es negligencia", arremetió.

Por su parte, la senadora de Vox Paloma Gómez afirmó que "hoy en España coger un tren es una apuesta", porque "no se sabe qué pasará" ni si se llegará al destino ni cuándo. Asimismo, trató de incorporar una enmienda a la moción del PP, que no fue aceptada, porque a juicio de los de Feijóo, "dispersa" el objetivo de la iniciativa, que es demandar la dimisión de Puente y exigir un plan de choque "urgente" para solventar los problemas de la red.

COLAPSO

Desde Junts, el senador Eduard Pujol cargó contra la falta de inversión, incluidos los años de gobiernos del PP, y advirtió de que lo que ahora se está viviendo son las "consecuencias" del abandono de la red. Alertó de que Cataluña se asoma al "colapso" con las incidencias continuas de infraestructuras como el servicio de Rodalies y avisó de que incluso una empresa de Martorell ha tenido que parar su producción por los problemas en el transporte de mercancías por ferrocarril.

"Gracias a España, tenemos los trenes de mercancías parados", disparó Pujol, quien sostuvo que esta crisis tiene una magnitud como para hacer "caer" al Gobierno central. Dicho esto, se dirigió a Esquerra Republicana para preguntarle qué mas debe pasar para darse cuenta de que "Renfe no es la solución" con sus "ocurrencias".

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En este punto, el parlamentario de Esquerra Joan Josep Queralt se quejó de la baja ejecución presupuestaria en Cataluña frente a lo que sucede con Madrid y desdeñó la decisión de que el secretario de Estado de Transportes se haya desplazado a esa comunidad para ponerse al frente in situ de la crisis ferroviaria de Rodalies. Al hilo, Queralt reclamó "dimisiones acá y allá", en alusión al Gobierno central y al de la Generalitat e ironizó con que los transportes en la región catalana son peores que "el tren de la bruja".

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En defensa del ministro Puente salió el senador del PSOE Marcos Albadalejo, quien dijo que la moción es "injusta" y dibuja una España "en negativo" que no es real, porque el ferrocarril cerró 2025 con récord de pasajeros. Asumió que esto no quiere decir que no haya accidentes, pero aclaró que no es por "abandono" y arguyó que los retrasos actuales reflejan que se "antepone" la seguridad, al estar revisándose a fondo la red. "No partimos en ningún caso del vacío, sino de una base sólida sobre la que tenemos que trabajar", abundó Albaladejo, antes de asegurar que pedir dimisiones "de forma automática cada vez que se produce una incidencia, no es ejercer control parlamentario, es banalizar la responsabilidad política".

Recordó las numerosas comparecencias del ministro -parlamentarias y ante la prensa- y señaló que esto es lo que se requiere de un gobernante. "El ferrocarril no necesita discursos catastrofistas ni exageraciones interesadas; no necesita convertir cada incidente en una crisis política permanente. Necesita inversión sostenida en el tiempo, planificación, rigor técnico y responsabilidad institucional, que es exactamente lo que se está haciendo en este momento", apostilló el parlamentario socialista.

Finalmente, contra la moción se expresaron también abiertamente el PNV, Geroa Bai y Bildu, si bien fueron muy críticos con la situación del transporte ferroviario en España, exigiendo mejorar la inversión y las infraestructuras.