Varias asociaciones vinculadas a la salud mental proponen un ayuno tecnológico de 24 horas. Es decir, un día sin móviles, pantallas ni ordenadores. Tan sólo dos décadas han pasado desde que esta tecnología llegara a nuestras vidas pero hoy se hace difícil pensar cómo sería el mundo sin móvil o pantallas.
La tecnología ha llegado para quedarse. No debemos olvidar que su uso excesivo tiene consecuencias negativas.
El teléfono móvil genera dopamina adictiva en el cerebro, sin embargo, la mayoría de los españoles se muestra convencido de que podría vivir sin él. El tiempo diario con las pantallas supera las seis horas diarias a nivel global.
Los buenos hábitos tecnológicos saludables reducen el estrés, aumentan el descanso nocturno y mejoran la concentración y la atención.