El sector apícola español ha vuelto a echarse a la calle para denunciar la creciente entrada de miel importada de baja calidad y dudosa procedencia, lo que, según los productores, está provocando competencia desleal y poniendo en riesgo la supervivencia de muchos colmenares nacionales.
Apicultores y organizaciones agrarias han organizado catas reivindicativas en al menos 15 ciudades de toda España, con el lema 'Busca tu apicultor de cercanía. Huye de las mezclas. Miel de verdad y de proximidad', para que los consumidores puedan comparar la miel local con productos importados que, en muchos casos, no reúnen los estándares mínimos que marca la normativa europea.
Los datos que maneja el sector son contundentes: según análisis realizados en frontera por las autoridades comunitarias, más del 50% de la miel que entra en España está adulterada o diluida con jarabes y no cumple con lo que debería ser miel auténtica, un porcentaje que preocupa especialmente a los productores españoles.
Este problema se traduce también en una cuestión económica: mientras que el coste de producción de un kilo de miel española supera los 5€, la miel importada puede entrar en el país por precios tan bajos como 1,80€ por kilo, lo que desincentiva la venta del producto nacional y presiona a la baja los precios en el mercado.
Además de exigir precios justos que cubran los costes de producción, los apicultores han pedido controles más rigurosos en fronteras y un etiquetado transparente que permita al consumidor conocer el país de origen real de la miel, evitando mezclas y productos que solo aparentan ser miel.
Desde el sector también subrayan la importancia medioambiental de la apicultura, no solo como actividad económica, sino como una pieza clave en la polinización de cultivos y el mantenimiento del medio rural, algo que, aseguran, se ve igualmente amenazado por la presión de productos importados de baja calidad.