Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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Desde la M-30, a la altura de Méndez Álvaro, se puede ver a simple vista una enorme terminal ferroviaria, flanqueada por cientos y cientos de enormes contenedores y visitada a diario por cientos de camiones. Lo que pocos sabrán es que hasta aquí llegan un buen número de trenes cargados de la mercancía que nosotros pedimos por Internet. Es Abroñigal. Su nombre se lo debe al antiguo afluente del Manzanares que pasaba justo por aquí.

Como el astillero de un embarcadero

El centro logístico de Abroñigal es lo más parecido a una terminal portuaria en donde se almacenan los contenedores de mercancía. Solo que aquí llegan en tren. Esta terminal ferroviaria de Abroñigal es de 1974 y cuenta con cerca de 300.000 metros cuadrados. Un gran espacio que prácticamente se llena a diario.

Hasta aquí llegan unos 3.000 trenes al año. Y hasta aquí llegan también camiones y más camiones (cerca de 300 al día), para recoger la mercancía recién llegada. Por eso, también cuentan con un parking habilitado para camioneros, en donde pueden descansar mientras esperan a recibir su mercancía.

Hasta este centro logístico llegan cerca de 300 camiones al día para llevarse parte de la mercancía que pedimos por Internet

El comercio por Internet de hoy en día no sería posible sin estos centros logísticos, que dependen de Adif.

Los trenes suelen llegar por la noche, y el más largo y de mayor recorrido es el que llega de la ciudad china de Yiwu. Esta línea se cubre desde hace apenas seis años, un trayecto de 13.000 kilómetros, considerado el más largo del mundo.

Para mover todos los contenedores, este centro dispone de maquinaria pesada capaz de levantar contenedores de 24 toneladas de peso.