Los comerciantes de Alcorcón viven una auténtica pesadilla. Lo que comenzó como un hecho aislado se ha convertido en una oleada de robos que mantiene en jaque a todo el municipio, especialmente en la zona de Parque Lisboa. Los asaltos se suceden cada noche y el método se repite: alcantarillazos, puertas forzadas y cristales hechos añicos para acceder a los establecimientos y llevarse la recaudación.
El restaurante de Sergio es uno de los últimos en sumarse a la larga lista de afectados. Los ladrones accedieron al local a través del portal de vecinos contiguo. "Se esperó un ratito ahí, se subió a los buzones, rajó todo el toldo con un cuchillo, saltó y tranquilamente entró. Cogió un barril de cerveza vacío y reventó todo el cristal a porrazos", relata el hostelero. En apenas un minuto, el asaltante salió con entre 2.000 y 2.500 euros de la caja. "Cada noche hay un robo en uno de los establecimientos de aquí, de Parque Lisboa", denuncia.
El conocido como 'método del alcantarillazo' se ha convertido en la firma de esta oleada delincuencial. Consiste en arrancar tapas de alcantarillas para utilizarlas como arietes contra los cristales de puertas y escaparates.
Así entraron en un mesón de la zona. "Una noche nos reventaron el cierre con una alcantarilla, se metieron por la puerta y nos destrozaron. Se llevaron jamones, se bebieron una botella de ron, rajaron la barra y la caja, la lotería, el dinero...", explica su propietaria. "Sabemos que van a cara descubierta. Han robado en la farmacia de allí, en el toro bar de arriba, en fruterías, panaderías... Están robando todo".
Iñaqui, que regenta una panadería desde hace solo unos meses, ha vivido el intento de asalto hace apenas tres días. Tuvo suerte: la puerta era blindada y los ladrones no lograron acceder. Pero los daños son considerables. "El problema no son los destrozos en sí, sino la sensación de vulnerabilidad. El arreglo de la puerta será entre 500 y 1.000 euros. La policía decía que posiblemente usaron una alcantarilla. Ya estoy peleándome con el seguro, que no se quiere hacer cargo", lamenta.
Cecilia, propietaria de una farmacia, también vivió el susto. Sobre la una de la madrugada recibió una llamada: las cámaras de seguridad mostraban a un individuo forzando la entrada. "Vine rápidamente, estaba ya la policía. Iba encapuchado. Forzaron el cierre con un gato y luego entraron por debajo, descarrilando el vial y gateando", explica.
Pero el malestar va más allá de los robos. Vecinos y comerciantes denuncian una situación de abandono que, aseguran, favorece la inseguridad. "Esto es una calle cortada, no tiene salida. Arriba hay un jardín que lleva años sin podar, sin cortar. Aquí estamos totalmente olvidados", denuncia una trabajadora de la farmacia asaltada.
"La situación ya es difícil para el pequeño comercio como para que encima tengamos que enfrentar robos. Estamos un poco nerviosos, parece que no se soluciona. Sigue continuamente un negocio tras otro", añade una vecina de la zona.
La policía mantiene abierta la investigación para identificar a los responsables, que podrían estar actuando en grupo y de manera organizada. Mientras tanto, los comerciantes de Alcorcón cierran cada noche con la incertidumbre de no saber si al día siguiente encontrarán su negocio destrozado.