La paciencia de los vecinos de una zona de Alcalá de Henares parece haber llegado a su límite. Residentes y comerciantes denuncian desde hace meses los comportamientos incívicos y los continuos altercados protagonizados por una mujer conocida en el barrio como Pamela, cuya presencia ha generado un creciente clima de tensión.
"Deja ya de molestar a la gente. Nos tienes hartos". Con estas palabras, una vecina resume el sentir generalizado de quienes aseguran convivir a diario con una situación que califican de insostenible.
Los residentes relatan episodios de suciedad, gritos a cualquier hora del día y comportamientos agresivos. Según denuncian, la mujer realiza sus necesidades en la vía pública, acumula enseres en diferentes puntos de la zona y ha protagonizado enfrentamientos con vecinos que le han recriminado su actitud.
Algunos de estos incidentes han sido grabados por los propios residentes. En las imágenes se observa cómo se producen discusiones y momentos de gran tensión en plena calle. También aseguran haber presenciado cómo rompía botellas y otros objetos en la vía pública.
La preocupación aumenta por la proximidad de algunos de estos episodios a espacios frecuentados por familias y menores. En una de las grabaciones aportadas por los vecinos se observa a la mujer haciendo sus necesidades mientras una madre camina con sus hijos en dirección al colegio.
Durante la visita a la zona, los residentes alertaron además de comportamientos que consideran imprevisibles. "A una señora que iba a coger el autobús la tuvo que acompañar el jardinero porque le empezó a tirar cosas", asegura una vecina.
La propia Pamela reconoce que permanece en Alcalá de Henares desde el pasado mes de enero. Explica que anteriormente residía en Coslada y niega buena parte de las acusaciones vertidas por los vecinos. "Me defiendo de algunos tontos", afirma cuando se le pregunta por los supuestos conflictos en la zona.
Asimismo, niega haber rechazado recursos de alojamiento y asistencia social. "Es mentira", sostiene. También resta importancia a las quejas relacionadas con los gritos y los altercados denunciados por los residentes.
Mientras tanto, el malestar continúa creciendo entre quienes viven y trabajan en el entorno. Algunos vecinos aseguran que nunca habían visto una presencia policial tan frecuente en la zona y denuncian que los servicios municipales retiran de manera periódica los residuos y pertenencias que la mujer acumula en distintos puntos del barrio.