La Mesa de Jade, un viaje a la China más tradicional sin salir de Madrid
Este restaurante apuesta por la cocina china auténtica elaborados al momento
Viajar a China sin salir de Madrid es posible y, en La Mesa de Jade, el recorrido comienza por el paladar. Este restaurante situado en el distrito de Tetuán apuesta por una cocina china tradicional que se aleja de las propuestas más habituales adaptadas al gusto occidental y recupera sabores y elaboraciones propias de distintas regiones del país asiático.
Su carta toma como principal referencia la gastronomía de Zhejiang, en la costa este de China, aunque también incorpora recetas y técnicas de otras zonas como Sichuan o Pekín. Entre sus platos destacan el pato laqueado, el estofado de jabalí, la panceta caramelizada, el cangrejo picante o el arroz con bogavante.
"Este restaurante es un restaurante muy chino, muy auténtico", explica Vicente. La especialidad de la casa se encuentra especialmente en los pescados y el marisco, aunque también hay espacio para platos tradicionales como la panceta caramelizada. "Es un plato muy típico de aquí", señala.
Una de las claves de La Mesa de Jade está en la elaboración. "Aquí la verdad que todo se hace al momento y todo es casero. Cualquier plato lo elaboramos desde cero", cuenta Vicente. Una filosofía que permite cuidar cada preparación y respetar las técnicas tradicionales de la cocina china.
Y es que en esta gastronomía la precisión tiene un papel fundamental. "En China el tema de la temperatura es muy importante porque, al fin y al cabo, cambia mucho la textura, el sabor, todo", explica Vicente. El punto de cocción, la temperatura y el momento exacto de cada elaboración son elementos esenciales para conseguir el resultado buscado.
La experiencia también se traslada a la propia mesa. El restaurante cuenta con grandes mesas redondas equipadas con un mecanismo que permite hacer girar los platos mediante un botón. No es solo una cuestión práctica, sino una forma de entender la comida muy vinculada a la cultura china.
"Al fin y al cabo, en China todo se comparte", explica Vicente. El sistema permite que todos los comensales puedan acceder fácilmente a los diferentes platos y fomenta una manera de comer basada en compartir. "La gracia es compartir los platos con la familia o los amigos", añade.
Un pequeño viaje gastronómico por China que comienza en Tetuán y que, en un solo bocado, puede transportar al comensal hasta el otro lado del mundo.
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