La vivienda de Irene es mucho más que una casa: es un auténtico hogar XXL diseñado para que no falte de nada.
En su cocina, el consumo diario alcanza cifras poco habituales: cerca de 6 litros de leche al día, además de comidas pensadas para rendir y alimentar a muchos. Arroz, pollo y sopita de estrellas se convierten en aliados imprescindibles para sacar adelante el día a día.
Con cinco habitaciones amplias, los espacios se comparten de forma habitual. Aunque llegar a cierta edad hace que compartir habitación resulte menos apetecible, como reconoce Loreto, el espacio no es un problema.
Entre organización, hospitalidad y mucho sentido del humor, la familia demuestra que vivir a lo grande no es solo cuestión de metros cuadrados, sino de convivencia y buena compañía.