Gustavo de Arístegui, diplomático, apoya la idea de Trump en territorio ártico: "Evitar que la seguridad de occidente dependa de Groenlandia"
Gustavo de Arístegui señala el riesgo que, a su manera de ver, supondría la no intervención de alguna potencia para impedir el control de Groenlandia por parte de China y Rusia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a situar a Groenlandia en el centro del debate internacional al insistir en su interés por controlar la isla que, actualmente, forma parte del territorio autónomo de Dinamarca.
Después de hacerse con el control de Venezuela tras la operación que ha finalizado con la detención de Nicolás Maduro, el gobierno estadounidense apunta a nuevos objetivos.
La Casa Blanca justifica esta política exterior en razones estratégicas y de seguridad en un momento en el que, por el deshielo, las rutas marítimas cada vez podrían ser más fructíferas y, según Estados Unidos, preocupa la creciente presencia de Rusia y China en el Ártico.
En este contexto, Gustavo de Arístegui, diplomático, ha analizado la gestión del máximo mandatario americano en 'El Análisis: Diario de la Noche' de Telemadrid. Durante su intervención a señalado el papel fundamental desde el punto de vista estratégico y ha destacado que Trump no mencionó a Groenlandia hasta que ganó las elecciones y descubrió el riesgo que entrañaba.
"¿Qué mundo tendríamos si Groenlandia estuviese controlada, que está a punto de hacerlo, por Rusia y por China?", se preguntaba el diplomático que, en este sentido añadía: "en este momento el movimiento independentista de Groenlandia está controlado por China y Rusia".
Ante esta situación, Aristegui solicita que "si los daneses no tienen fuerza, que permitan a los americanos o bases de la OTAN instalarse para evitar que el movimiento independentista de Groenlandia, que no llenaría el fondo Sur del Bernabéu, pueda dictaminar la seguridad de occidente en los próximos 50 años".
Por tanto, Gustavo de Arístegui apoya el pensamiento del máximo dirigente de los Estados Unidos a pesar de que sea un tema que ha generado un rechazo inmediato por parte del Gobierno danés y de las autoridades groenlandesas, que han reiterado que el territorio no está en venta.
De igual forma, Donald Trump tiene un plan para adquirir la isla. Una fórmula para comprarla. Y, en caso de no conseguirlo, estaría dispuesto a utilizar las fuerza. Una nueva polémica que ha generado cierta inquietud en Europa ya que se teme que el conflicto afecte a la estabilidad y cohesión de la OTAN.
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