Todo comenzó en la fábrica La Compañía Colonial, en Pinto. En esa localidad existían varias plantaciones de cacao lo que generó la idea que dio pie a crear una fábrica de chocolate.
La semilla del cacao la trajeron los españoles desde grandes cultivos que se habían establecido en la zona de Venezuela, Ecuador y Colombia. Aquella zona en ese momento respondía al nombre de Nueva Granada.
La característica principal de esta fábrica es que fue la primera en el mundo con un funcionamiento a vapor, dejando a un lado el cargar de trabajo a animales.