Para empezar, deja los trozos de pan en la leche infusionada todo el tiempo que puedas, lo ideal es entre ocho y doce horas.
Para continuar, hay que hacer como si se fueran a empanar pechugas de pollo, rebozar los trozos de pan en harina antes de sumergirlas en el huevo. Con esto sería suficiente para tener listo este postre tan característico de Semana Santa.