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Realmente, es un té fermentado y hoy nos adentramos en su propio proceso de creación. Pasamos por hacer mosto, introducir azúcar y añadir té. El mosto se fermenta y se oxigena durante 15 días hasta poder tener la bebida preparada.

La mezcla y el proceso de creación no es tan bonito cómo pueda serlo la kombucha en sí. Esto se debe a que se utilizan levaduras para proteger la bebida de posibles patógenos.

Madrid alberga la única fábrica artesana de kombucha en España

En cambio, sí se pueden conseguir bebidas de diferentes sabores gracias a la maderación. Existen de varios tipos; tanto de frambuesas como de fresas, que siguen el mismo proceso y el resultado es excelente.