Madrid vivió una noche de nervios hasta el primer minuto del descuento. Ese gol en el estadio de Dallas tumbó a Portugal y metió a la Selección española en cuartos de final. Una victoria que se celebró por todo lo alto en cada hogar de la Comunidad en la calle, y ante las pantallas gigantes instaladas en la región.
Antes del pitido inicial, pinturas de guerra en la plaza de Colón, que se teñía de rojo. La fan zone de la Federación llena para vivir el clásico ibérico.
Antes del pitido inicial, pinturas de guerra en la plaza de Colón, que se teñía de rojo. La fan zone de la Federación llena para vivir el clásico ibérico.
Se sufrió. Cada ocasión, un vuelco al corazón; cada parada portuguesa, un lamento colectivo bajo la pantalla gigante, pero apareció la magia. Mikel Merino evitó la prórroga en el 90. Y Colón explotó y nos quedamos afónicos.
La misma euforia se desbordó en Parquesur, júbilo y celebración desbordada que acabó para algunos en el Lago. En Boadilla, en el parque Infante Don Luis, fiesta algo más tranquila, más familiar.
La próxima cita, este viernes. El rival será Bélgica en el SoFi Stadium de Los Ángeles. El sueño de la segunda estrella sigue vivo.