¿Sabías que el Atlético de Madrid celebró sus títulos primero en Cibeles?

  • Antes de que Neptuno se convirtiera en su símbolo, el club rojiblanco festejó sus éxitos en la plaza de Cibeles
Foto: TELEMADRID |Vídeo: Telemadrid

Las celebraciones futboleras en Madrid tienen escenarios muy definidos. Cuando el Real Madrid gana un título, lo celebra en la plaza de Cibeles. Cuando lo hace el Atlético de Madrid, la celebración se traslada a Neptuno. Dos fuentes, dos dioses y una tradición que forma parte ya del imaginario colectivo de la ciudad. Pero, ¿cuál es el origen real de estos símbolos?

Lo primero que llama la atención es que ninguno de los grandes iconos mitológicos de Madrid es madrileño. La diosa Cibeles no es griega ni romana en origen, sino una divinidad frigia procedente de Anatolia, en la actual Turquía. Su culto estaba asociado a rituales de fertilidad y a una piedra sagrada, un meteorito o betilo, venerado como manifestación divina.

La Cibeles, más que una diosa futbolera
La Cibeles, más que una diosa futbolera
La Cibeles, más que una diosa futbolera

La Cibeles, más que una diosa futbolera

El culto a Cibeles llegó a Hispania a través de las legiones romanas y tuvo una gran implantación en todo el Imperio. Sin embargo, la estatua que hoy preside la plaza madrileña no se levantó hasta el siglo XVIII, dentro del gran proyecto urbanístico ilustrado que transformó el actual Paseo del Prado.

La fuente representa a la diosa sobre un carro tirado por dos leones, que según la mitología eran los amantes Hipómenes y Atalanta, castigados por profanar el templo de la diosa. Un detalle simbólico que explica por qué los leones miran en direcciones opuestas.

Neptuno, dios del mar en medio de Madrid
Neptuno, dios del mar en medio de Madrid
Neptuno, dios del mar en medio de Madrid

Neptuno, dios del mar en medio de Madrid

Algo similar ocurre con Neptuno, dios romano del mar y equivalente latino de Poseidón. Su fuente forma parte del mismo conjunto escultórico diseñado en el siglo XVIII por Ventura Rodríguez, que concibió Cibeles, Neptuno y Apolo como un eje armónico. El conjunto reproducía simbólicamente un antiguo circo romano, un espacio alargado pensado para carreras de cuadrigas, con las fuentes situadas en los extremos.

Originalmente, ambas fuentes tenían una función práctica: suministrar agua potable a los madrileños. Además, la ubicación de Cibeles no siempre fue la actual. La estatua fue girada a finales del siglo XIX y durante años miró directamente hacia Neptuno, algo que todavía puede apreciarse en cuadros conservados en el Museo de Historia de Madrid.

En cuanto a su vinculación con el fútbol, la historia es más reciente y también tiene matices. Las primeras celebraciones deportivas en Cibeles no fueron del Real Madrid, sino del Atlético de Madrid, cuya antigua sede se encontraba en las inmediaciones. Durante años, ambos equipos, e incluso la selección española, compartieron espacio. No fue hasta 1991 cuando se decidió separar las celebraciones y asignar Neptuno como punto de encuentro del Atlético.

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