Madrid vuelve a mirar a su tradición cultural con perspectiva de largo recorrido. La obra de Benito Pérez Galdós no solo forma parte del canon literario español, sino que ha demostrado una notable capacidad para trascender el libro y adaptarse con éxito a otros lenguajes artísticos como el cine, el teatro y la televisión.
A lo largo de las décadas, sus novelas han sido llevadas en numerosas ocasiones a la pantalla y al escenario, prueba de la potencia narrativa y visual de su escritura. Uno de los ejemplos más recordados fue la adaptación televisiva de Fortunata y Jacinta en Televisión Española, con una joven Ana Belén en el papel protagonista. Aunque ya habían existido versiones cinematográficas en los años 50 y 60, la serie permitió desarrollar con mayor profundidad el universo galdosiano, algo difícil de condensar en una película de hora y media.
Otro hito destacado fue Tormento en 1977, protagonizada por Concha Velasco en un papel dramático que supuso un punto de inflexión en su carrera. La intensidad de su interpretación y la fuerza de la historia contribuyeron a fijar esta adaptación como una de las más emblemáticas del autor.
Más allá de estos títulos, resulta especialmente significativo que, aunque Galdós también fue dramaturgo, muchas de sus novelas hayan demostrado una clara vocación teatral. Su forma de narrar, con escenas muy visuales, diálogos vivos y una construcción casi escénica de los personajes, ha facilitado su traslación a otros formatos. Obras como Tristana o Marianela son buen ejemplo de ello.