El Salón Gourmets no solo impresiona por la calidad y diversidad de sus productos, sino también por la magnitud de su despliegue logístico. Convertir un recinto ferial en una auténtica capital internacional de la gastronomía requiere una maquinaria perfectamente engrasada y un tiempo récord: apenas cuatro días de montaje.
En menos de una semana, se levanta una estructura que ocupa unos 72.000 metros cuadrados, una superficie equivalente a cerca de diez campos de fútbol. Un espacio en el que se distribuyen pabellones, stands, cocinas, auditorios y zonas de degustación para acoger a miles de profesionales del sector.
La dimensión internacional del evento queda reflejada en la participación de numerosos países y en la previsión de asistencia, que ronda las 110.000 personas entre cocineros, productores, distribuidores, compradores y prescriptores.