La palabra arrabal viene del árabe “rabaḍ” que significa barrio fuera de las murallas. Y es que las ciudades medievales crecieron desbordando el tamaño de sus muros.
Los nuevos habitantes unieron a los muros tiendas, casas, posadas y hasta comunidades autosuficientes como algunas juderías. Eran barrios muy vivos donde se asentaban mercados pero también las zonas más vulnerables a epidemias y ataques.
Cuando las murallas cayeron los arrabales, como la Calle Hortaleza, se integraron en las ciudades pero manteniendo esa personalidad de frontera: algo canalla y de mezcla de culturas que recuerda a su origen como extrarradio.