"¿Las ovejas comen huevos?", la trashumancia llega a Madrid y evidencia la desconexión de la ciudad con la naturaleza
Este año el rebaño no pasará por la Puerta del Sol por la acampada
Las 1.400 ovejas y cabras de la Fiesta de la Trashumancia no pasarán finalmente por la Puerta del Sol ni llegarán a Cibeles. El Ayuntamiento de Madrid ha modificado el recorrido para evitar la acampada que permanece instalada en el kilómetro cero, cuya presencia deja un espacio demasiado estrecho para el paso del rebaño y la aglomeración de gente que acude a verlas pasar.
Los animales se encuentran ya en Pozuelo de Alarcón, donde han pasado la noche y desde donde emprenderán su camino hacia la capital.
El paso del rebaño de ovejas por la Puerta del Sol es una tradición que se celebra desde 1994 y que vuelve a convertir las calles de Madrid en escenario de una reivindicación que va mucho más allá del pastoreo: la conservación de la naturaleza.
Manuel, pastor por vocación e integrante de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, recuerda que no es la primera vez que el rebaño se queda sin atravesar la Puerta del Sol. En 2022, las obras en la plaza ya obligaron a modificar el itinerario. Este año, el motivo es diferente, pero la respuesta es también "adaptarse", comenta en 'Buenos Días, Madrid',
"Nos adaptamos, vamos a pasar por la calle Mayor y por la Plaza Mayor, que es preciosa", dice Manuel y señala que "lo importante es la reivindicación de la defensa de las cañadas, las vías pecuarias y la conservación de la ganadería extensiva que ayudar a evitar los grandes incendios", explica.
Quienes llevan toda una vida recorriendo caminos y afrontando todo tipo de dificultades saben que adaptarse forma parte del oficio: "La trashumancia y los rebaños móviles nos hemos adaptado a que nos ocupen las cañadas con carreteras y construcciones; pues nos adaptamos ahora a una acampada, no tenemos mayor problema", señala Manuel.
El rebaño que cruzará las calles de Madrid es un rebaño 'mixto', "hay merinas, castellanas, alguna churra y manchegas". Una diversidad de razas que conviven sin problema en un mismo rebaño y que, en palabras del pastor, dejan a los humanos una lección de convivencia
Ganadería extensiva
Mientras esperan en Pozuelo de Alarcón para continuar la ruta, las ovejas y cabras mantienen su ritmo habitual. Forman parte de la ganadería extensiva, un modelo en el que los animales se alimentan de los recursos naturales que encuentran en el campo.
"La ganadería extensiva no se ceba, es todo pasto natural", explica Manuel. "En un rato las sacaremos a pastar y ahora hay mucha bellota". Para desayunar, las ovejas irán "de encina en encina" en busca de esas bellotas que hay en el suelo.
Una imagen que recuerda la estrecha relación entre los animales, el territorio. Los redaños han modelado durante siglos los paisajes de la península.
Ovejas bombero
Pero las ovejas cumplen, además, una función de vital importancia para la prevención de grandes incendios forestales. Al alimentarse de pastos y vegetación, contribuyen a reducir la acumulación de combustible en el monte.
Manuel señala que el abandono progresivo de los rebaños tiene consecuencias que van más allá de la pérdida de una tradición: "Hemos pasado de veinte millones de ovejas en el monte a nueve", advierte y "menos ganado pasando significa más vegetación acumulada" que durante los meses de calor puede convertirse en combustible para alimentar los grandes incendios que cada verano amenazan nuestros montes.
Por eso, una de las reivindicaciones del sector es facilitar el relevo generacional y apoyar a quienes quieren dedicarse a la ganadería extensiva. Piden que se "ayude a los jóvenes que se quieran incorporar a la ganadería extensiva, que haya más ayudas".
Manuel, pastor profesional, habla de su trabajo con el orgullo de quien conoce sus dificultades, pero también su valor, "que no se pierda esto es lo que hace falta", dice "es un oficio muy bonito".
"¿Las ovejas comen huevos?"
En las calles de Madrid, la Fiesta de la Trashumancia permite acercar el mundo rural a miles de personas que rara vez tienen contacto directo con él. Para los pastores, ese encuentro también deja anécdotas que revelan hasta qué punto se ha ido perdiendo la conexión entre la ciudad y la naturaleza.
"Un niño me preguntó que si las ovejas comían huevos", recuerda Paco. Dice que no es una experiencia aislada y lamenta que ya llevan años viendo "la completa desconexión que tienen los niños de las ciudades con la naturaleza".
Este domingo, aunque el rebaño no atraviese la Puerta del Sol ni llegue a Cibeles, las ovejas volverán a recorrer el centro de Madrid por un itinerario alternativo. Cambia el camino, pero no el mensaje de los pastores: proteger las vías pecuarias, mantener viva la ganadería extensiva y recuperar el vínculo con un mundo rural imprescindible para conservar el paisaje y prevenir los incendios.
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