Aumento inquietante en Madrid de jóvenes con trastornos, ansiedad y depresión por la pandemia

  • Javier Qintero, jefe de Psiquiatría del Infanta Leonor, asegura que “lo que más nos preocupa y nos inquieta es la cantidad de autolesiones para pedir ayuda”

Javier Quintero, Jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Infanta Leonor, afirma que “llevamos viendo un aumento inquietante de jóvenes con trastornos desde septiembre del año pasado y se han acelerado las unidades de atención, estamos intentando generar un espacio de control y contención, como la unidad de transición que tenemos en marcha en el Infanta Leonor”.

En una entrevista con Juan Pablo Colmenarejo en Buenos Días Madrid de Onda Madrid, Quintero desvela que “ahora estamos viendo chicos con cuadros emocionales que les están llevando a cambios de conductas, están más irritables, más distantes, sin ganas de hacer cosas, y eso son el equivalente a depresiones. También mucha ansiedad. Y lo que más nos preocupa es la cantidad de autolesiones, la cantidad de adolescentes cuya forma de pedir ayuda pasa por lesionarse, eso es inquietante”.

Presiones y tensión emocional

Quintero recuerda que cuando se establecieron los segmentos de edad en que se podía salir, “se olvidaron de los adolescentes” y que por ello desde septiembre del pasado año “hemos visto un aumento de la tensión emocional y presiones en Urgencias, incluso en cosas que son importantes. Hemos ingresado a jóvenes menores de 18 años como nunca antes en la historia”.

Javier Quintero con los miembros del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor / TELEMADRID
Javier Quintero con los miembros del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor |TELEMADRID

Subraya que por ello la Comunidad de Madrid ha tomado decisiones “como acelerar la apertura de la Unidad en el 12 de Octubre para adolescentes que estaba prevista para el año que viene, para poder tenerla a principios de este año y está funcionando a máximo rendimiento con 24 camas”.

Emocionalmente expuestos

“Los adolescentes por sus condicionantes y los condicionantes en que la pandemia les ha situado, han sido una población muy emocionalmente expuesta. Nunca el grupo, lo social, el ocio, tiene tanta importancia como cuando eres joven. Y de repente eso se elimina con las restricciones y después de año y pico con ellas, a los adolescentes de les dan mensajes contradictorios. Si les das dos mensajes, el adolescente se queda con el que más le conviene”.

“Por eso es importante ser constante en lo que se quiere que el adolescente entienda. Al principio lo que los adolescentes veían a través de las redes sociales son como digo yo “los aplausos y los bizcochos” y esto no tenía mucho sentido cuando estaban falleciendo todos los días 200 personas en España. Ahora mueren infinitamente menos gracias a Dios, pero le damos más importancia y eso a un adolescente le confunde”, dice.

Sensación de invulnerabilidad

Opina Quintero que “hemos sido muy inconstantes a la hora de explicarles a los jóvenes la pandemia, pasamos de responsabilizarles por el fallecimiento de sus abuelos al extremo contrario, vinieron los confinamientos de invierno y de nuevo los adolescentes encerrados con sus pantallas y ahora que les dejamos salir tienen esa sensación de invulnerabilidad, que la tienen ya sea en la pandemia o ante cualquier actividad en su vida”.

“Tenemos un cerebro con dos planos de decisiones, el emocional que madura rápido y el racional que madura más despacio, somos adultos cuando la corteza prefrontal está plenamente madura y eso ocurre a los veintitantos años. Con lo cual es muy difícil que le pidamos a un adolescente que tome decisiones racionales cuando no está preparado para ello y más cuando toda la información que les hemos dado durante este tiempo ha sido contradictoria”.

Dice Quintero que el hecho que durante el confinamiento los jóvenes se hayan metido más en las pantallas tiene también consecuencias. “Estábamos preocupados por el uso y abuso de las pantallas, y esperemos que pase todo este ruido pandémico para volver a medir el impacto, aunque las pantallas también han sido útiles y les han permitido contactos y estudiar, ahora hay que ver cómo volvemos a las relaciones cara a cara. Hay muchos chavales que nos va a costar que salgan de su cuarto”.

Mensajes contradictorios a los jóvenes

Tasa de incidencia acumulada entre los jóvenes en Madrid es de 1.500 y la media en la Comunidad de 561. Sobre de quién es la responsabilidad de esta ola de contagios entre los más jóvenes, señala Quintero que “de todos”. “Igual sabiendo que íbamos a soltar un poco la contención y después de un año encerrados te dicen que nos quitemos las mascarillas y que llega el verano, pues la gente se quita las mascarillas y se mete en los sitios de ocio. Hemos dado mensajes un tanto contradictorios a los más jóvenes. Era previsible”, manifiesta.

Señala que hay que ver el porcentaje de vacunación que hay entre los jóvenes y que esas altas incidencias en las anteriores olas se traducían en pacientes en UCI y en más fallecimientos.

No obstante, agrega que “Desde luego que nos preocupa porque estamos empezando a ver más ingresos de los que preveíamos en el verano, pero de forma aislada esas incidencias asustan más de lo que deberían, aunque no quita que les demos importancia”.