Ocurrió el 12 de mayo de 2017 en el tramo de Brazatortas, en la misma línea de alta velocidad donde se ha producido la tragedia de Adamuz. Un tren AVE descarriló a casi 270 kilómetros por hora. Una rueda se salió de la vía pero la suerte se alió esta vez con la composición y el descarrilamiento, aún a más velocidad que el de Adamuz, no provocó víctimas.
La Comisión de Accidentes Ferroviarios (CIAF) determinó que el AVE 112 descarriló por la rotura de un elemento en la vía, la punta móvil del corazón del cruzamiento.
Durante más de 3 kilómetros el tren se deslizó por la vía con una de las ruedas encajada entre su freno y la parte exterior, lo que evitó que todo el convoy acabará volcando, lo que evitó daños personales y redujo los materiales.
La CIAF estableció finalmente que la pieza había fallado por fatiga material, tras 25 años de servicio en ese punto del nudo de Brazatortas. Y estableció varias recomendaciones de detección de defectos y estudio de la vida útil de los equipos para aplicar correcciones ante posibles fallos.