El Sindicato Ferroviario ha reclamado este martes máxima prudencia y respeto a las víctimas tras el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, en el que fallecieron 39 personas, entre ellos el maquinista del tren siniestrado, y resultaron heridos más de un centenar de pasajeros. Desde la organización subrayan que aún es “muy pronto” para determinar las causas del siniestro y piden dejar trabajar a la comisión técnica de investigación ya activada.
En declaraciones realizadas a Telemadrid, el portavoz sindical ha expresado en primer lugar sus condolencias a las familias y ha descrito el impacto emocional del suceso como “totalmente devastador” para la denominada gran familia del tren, especialmente por la pérdida de un compañero que se encontraba a los mandos del convoy.
El sindicato ha señalado que, aunque el accidente ha sido calificado por el Ministerio de Transportes como “tremendamente extraño”, existen elementos del trazado ferroviario que no han sido mencionados públicamente y que merecen ser analizados, como la presencia de dos cambios de aguja en el punto exacto del siniestro.
“Es una recta, pero no es una recta cualquiera”, han insistido, recordando que los cambios de aguja son puntos críticos de cualquier infraestructura ferroviaria.
No obstante, el representante sindical han evitado vincular directamente estos elementos con el origen del accidente. “No estamos diciendo que el cambio de vía sea la causa, pero llama la atención que no se mencione”, han precisado, recalcando que a lo largo de un trazado ferroviario este tipo de dispositivos son habituales y solo un análisis técnico podrá determinar su posible implicación.
En este sentido, el sindicato ha recordado que ADIF había informado en los últimos meses de diversas incidencias en ese tramo, incluida una registrada hace menos de un mes en uno de los cambios de aguja, a pesar de las inversiones realizadas recientemente en la zona. Aun así, han reiterado que abrir ahora un debate sobre responsabilidades “no toca” y podría generar confusión y dolor añadido a las personas afectadas.
Respecto al material rodante, han explicado que los trenes de alta velocidad de distintas operadoras presentan características técnicas muy similares y están sometidos a revisiones periódicas cada ocho o diez días, en función del kilometraje y el tiempo transcurrido desde su último paso por taller, un sistema de control que comparan con una “ITV semanal”.
Finalmente, el sindicato ha mostrado su malestar por las declaraciones públicas que apuntan prematuramente a un fallo técnico concreto o a uno de los trenes implicados. “Es demasiado pronto para señalar a la infraestructura o a un convoy determinado”, han insistido, recordando que la comisión de investigación necesitará al menos un mes para analizar datos, reconstruir los hechos y ofrecer conclusiones fundamentadas.
Mientras tanto, el mensaje del colectivo ferroviario es claro: apoyo a las víctimas, respeto a los tiempos de la investigación y rigor técnico antes de cualquier conclusión. En un sector donde la seguridad es la piedra angular, la prisa —advierten— nunca ha sido buena compañera de viaje.