El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que podría "involucrar" de alguna manera a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, en el futuro de Venezuela, tras la reunión que mantuvieron en la Casa Blanca.
"Una mujer increíblemente amable hizo algo extraordinario hace unos días. Quizás podamos involucrarla de alguna manera. Me encantaría poder hacerlo. María, quizás podamos hacerlo", afirmó.
Trump se expresó en estos términos después de asegurar que anteriormente Venezuela enviaba a Estados Unidos a sus "narcotraficantes y prisioneros", situación que cambió tras la captura de Nicolás Maduro.
"Estaba en contra de Venezuela, pero ahora me encanta Venezuela", sostuvo Trump, quien agregó que ha estado "trabajando muy bien" con el nuevo Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro y quien asumió el poder tras su derrocamiento.
El mandatario explicó que las compañías petroleras se están preparando para realizar "inversiones masivas" en Venezuela, país que "tiene más petróleo incluso que Arabia Saudí".
La Eurocámara, entre la esperanza para la nueva etapa en Venezuela y la condena a Trump
Los grupos políticos del Parlamento Europeo se mostraron divididos entre el apoyo al pueblo venezolano en la etapa que se abre tras la extracción del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y los que, aún celebrando su deposición, condenaron la manera en la que esta se produjo.
"La retirada del señor Maduro por parte del Ejército estadounidense no es una solución política para Venezuela, pero sí que es un punto de inflexión delicado para un país que se enfrenta a graves retos económicos y políticos", dijo en el debate la alta representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas.
La jefa de la diplomacia europea recalcó la posición de la UE en defensa de la democracia, seguridad y prosperidad en Venezuela y apuntó que, aunque Maduro "no tenía la legitimidad de un líder elegido en las urnas de forma democrática" y su Gobierno se basaba en la vulneración de derechos y libertades, "la falta de legitimidad democrática no supone la suspensión del Derecho internacional".