Gaza, arrasada por Israel y ahora por las lluvias torrenciales
Niños y adultos mueren a causa del frío y las inundaciones en medio de las demoliciones de viviendas que habían resistido tras los bombardeos
Al menos siete niños han muerto en la Franja de Gaza a causa del frío y la falta de refugio adecuado en lo que va de invierno, informó el Ministerio de Sanidad del enclave, tras el fallecimiento de un bebé y un niño de cuatro años.
El último, este martes, se trata de un niño de un año llamado Mohamed Maher Basouni, que fue ingresado en el hospital Al Aqsa, ubicado en el centro de la Franja, con diagnóstico de hipotermia y una temperatura corporal de 34 grados, tras lo que fue declarado muerto.
Y también este martes al menos cuatro palestinos han muerto a causa de la fuerte tormenta que azota la Franja, según informaron a EFE fuentes de la Defensa Civil en Gaza y del hospital Al Shifa.
Al menos tres miembros de la familia Hamouda murieron tras el derrumbe de parte de un edificio en la zona oeste de la ciudad de Gaza. Dos de las víctimas fueron identificadas como Doa Mansur Hosni Hamouda, de 33 años, y Mohamad Al Abed Hamouda, de 72.
Además, una mujer murió en la zona central de la capital gazatí tras el colapso de un muro sobre su tienda, situada en la calle Zawra. La fallecida se llamaba Wafa Shareer.
Los servicios de emergencia gazatíes informaron asimismo de un hombre que resultó gravemente herido cuando su tienda de campaña fue empujada al suelo desde el tejado del edificio donde estaba instalada debido a los fuertes vientos que azotan la región.
Desde finales de noviembre las temperaturas se han desplomado en Gaza, además de intensas lluvias y viento como ocurrió el pasado jueves, que inundaron tiendas de campaña y dañaron ropa, mantas y pertenencias de los palestinos.
Con una Gaza prácticamente arrasada tras dos años de bombardeos israelíes, y que han causado más de 71.400 palestinos muertos, gran parte de la población continua malviviendo en tiendas de campaña; mientras la ONU pide al Gobierno israelí que permita la entrada de casas prefabricadas y materiales aislantes.
¿Alto el fuego?
Además, pese al alto el fuego, Israel ha matado al menos a 442 palestinos en Gaza, donde aún controla el 54% de la Franja desde la denominada ‘línea amarilla’; desde donde siguen disparando casi a diario contra palestinos que el Ejército alega, sin pruebas, se acercan demasiado a las tropas.
Gran parte de la población gazatí desconoce las demarcaciones y se aproximan a esta nueva divisoria, que debería ser temporal según el acuerdo, intentando regresar a sus hogares o en búsqueda de comida.
Por otro lado, el Ejército de Israel ha demolido más de 2.500 edificios en la Franja de Gaza desde que entró en vigor el alto el fuego el pasado 10 de octubre, según un análisis de imágenes satelitales de Planet Labs publicado por el New York Times (NYT).
La investigación del periódico neoyorquino revela que Israel no solo ha demolido edificios en las zonas de la Franja que están dentro de la conocida como 'línea amarilla', el punto al que se retiraron las tropas como parte del acuerdo del alto el fuego, sino también en el resto del enclave, incluso a más de 200 metros de esta nueva frontera, donde viven los gazatíes bajo control de Hamás.
Esos derribos se observan en las imágenes satelitales analizadas por el NYT, en las que se ven cómo edificios que estaban intactos poco después de la entrada en vigor de la tregua en barrios que no están en la 'línea amarilla' han quedado ahora reducidos a escombros.
Lo cierto es que medios palestinos y gazatíes han venido difundiendo vídeos en estos tres últimos meses de tregua sobre demoliciones prácticamente diarias de edificios residenciales en diferentes puntos de la Franja.
De hecho, una evaluación de la ONU ya señaló que, el 11 de octubre de 2025, más del 80% de las estructuras de Gaza estaban dañadas o destruidas por los bombardeos israelíes.
La versión del Gobierno del Gobierno de Benjamín Netanyahu es que estas demoliciones se han llevado a cabo en túneles subterráneos utilizados por Hamás y la Yihad Islámica y en edificios residenciales con trampas explosivas con el objetivo de desmilitarizar el enclave.
Para el grupo islamista Hamás, estas demoliciones suponen "una violación" del acuerdo de 20 puntos del alto el fuego auspiciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, al que también se adhirió Israel.
"El acuerdo es claro. Destruir casas y propiedad de la gente no está permitido. Son acciones hostiles", dijo recientemente Hussam Badran, un alto cargo de Hamás en Qatar, al canal catarí de noticias Al Jazeera.
El punto tres de este plan recoge: "Se suspenderán todas las operaciones militares, incluidos bombardeos aéreos y de artillería, y las líneas de batalla permanecerán congeladas hasta que se cumplan las condiciones para la retirada completa por etapas".
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