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Turismo industrial en Madrid: Un viaje fascinante por la historia de la ingeniería, la innovación y la tecnología
- El pasado industrial madrileño ha dejado un patrimonio único, ejemplo de ingeniería, arquitectura e innovación
La Comunidad de Madrid cuenta con maravillosos espacios naturales, un rico patrimonio histórico, cultural y artístico, bellos monumentos y palacios y algunos de los museos más emblemáticos del mundo. Pero, además, hay otra manera de descubrir la región, igualmente interesante aunque desconocida para muchos: el turismo industrial.
"El turismo industrial es probablemente uno de los grandes desconocidos de la oferta turística madrileña y, sin embargo, permite descubrir una faceta fascinante de nuestra historia y nuestra capacidad innovadora", explica a Telemadrid.es Laura Martínez, directora general de Turismo y Hostelería de la Comunidad de Madrid
El pasado industrial y tecnológico madrileño ha dejado un patrimonio único, ejemplo de ingeniería y arquitectura, que ha alcanzado en Madrid su máxima expresión y desarrollo, "son lugares que muestran cómo la industria, la ciencia y el talento también forman parte de nuestro patrimonio cultural".
Cuando las gasolineras también son Arte
"La Comunidad de Madrid cuenta con espacios donde la ingeniería, la tecnología y la arquitectura son protagonistas", explica Laura Martínez. Son antiguas fábricas, infraestructuras hidráulicas e, incluso, estaciones espaciales que cuentan la historia de Madrid desde la Revolución Industrial hasta la conquista del espacio. La ingeniería y la arquitectura se convierten así en protagonistas y guías de un recorrido sorprendente.
"La Comunidad de Madrid cuenta con espacios donde la ingeniería, la tecnología y la arquitectura son protagonistas"
Este patrimonio industrial reúne edificios, maquinaria, talleres, fábricas, sistemas de transporte e infraestructuras energéticas que reflejan el desarrollo económico y tecnológico de la región.
Muchos de estos espacios han sido rehabilitados y abiertos al público. Visitarlos permite descubrir su funcionamiento y comprender el papel que desempeñaron en la transformación de Madrid en una de las grandes capitales europeas.
Te proponemos un recorrido por ese patrimonio industrial para descubrir Madrid de otra manera.
Alcanzar la Luna, desde Fresnedillas de la Oliva
El 20 de julio de 1969, la estación de Fresnedillas de la Oliva desempeñó un papel decisivo en el seguimiento de la misión Apolo 11, durante la llegada del ser humano a la Luna. Desde allí se recibió una de las primeras señales del histórico alunizaje y las palabras de Neil Armstrong: "Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad".
La Estación Espacial de Fresnedillas de la Oliva formó parte de la red de seguimiento de la NASA durante la misión Apolo 11 y desempeñó un papel esencial en las comunicaciones con el módulo lunar Eagle durante el alunizaje.
De Madrid al cielo y de Fresnedillas de la Oliva a La Luna
Fueron los técnicos de Fresnedillas quienes informaron a Neil Armstrong que sólo le quedaban 30 segundos de combustible al módulo lunar para alunizar. Fueron ellos los primeros en vivir los 30 segundos más angustiosos de la Historia: los 30 segundos en los que Armstrong decidió no abortar la misión y continuar buscando un lugar para el descenso, tras descubrir que el lugar de alunizaje elegido desde Houston era impracticable.
Los técnicos de Fresnedillas de la Oliva nunca olvidaron cómo las constantes vitales de Armstrong, que se monitorizaban desde la Tierra, no se alteraron lo más mínimo durante esos 30 segundos mientras, literalmente, se jugaba la vida.
Actualmente, el Museo Lunar de Fresnedillas de la Oliva permite revivir el día en que Madrid pasó, con letras de oro, a la historia de la exploración espacial.
La visita puede completarse muy cerca, en Robledo de Chavela, donde continúa operando el Madrid Deep Space Communications Complex de la NASA, equipado con enormes antenas que mantienen las comunicaciones con misiones de espacio profundo.
Nuevo Baztán, la ciudad industrial que soñó el siglo XVIII
Mucho antes de la industrialización moderna, el empresario y político Juan de Goyeneche imaginó una ciudad diseñada para producir. Ese sueño sigue vivo en Nuevo Baztán, uno de los mejores ejemplos de urbanismo industrial del siglo XVIII en España.
Su Centro de Interpretación permite descubrir cómo este proyecto pionero combinó vivienda, producción y planificación urbana para albergar fábricas de vidrios, paños, sombreros, pieles y tejidos de seda y lana, aprovechando la actividad de molinos y batanes ya existentes.
Nuevo Baztán, el legado de uno de los pueblos madrileños más bonitos de España
El conjunto histórico conserva el imponente Palacio de Juan de Goyeneche y buena parte del trazado original que convirtió este municipio en un referente de la industria preindustrial española.
La escapada puede completarse recorriendo el Conjunto Histórico de Nuevo Baztán, declarado Bien de Interés Cultural, disfrutando de la cocina local y descubriendo otros atractivos del sureste madrileño.
Alcalá de Henares y las motos ‘Made in Spain’
La tradición industrial también tiene un lugar destacado en Alcalá de Henares. En la antigua Fábrica Gal se encuentra ‘Motos Made in Spain’, dedicado a la evolución de una industria que marcó durante décadas la movilidad y el desarrollo económico del país.
Bultaco, Moto Sport, Montesa… La colección reúne modelos históricos, documentación y piezas originales que permiten conocer la evolución técnica y el proceso de fabricación de algunas de las motocicletas más emblemáticas producidas en España. Todo un homenaje a la innovación industrial y al diseño mecánico que acompañó el crecimiento económico del siglo XX.
La visita ofrece, además, la posibilidad de descubrir el extraordinario patrimonio histórico de Alcalá de Henares, Ciudad Patrimonio Mundial, recorrer sus calles, visitar la Universidad Cisneriana o disfrutar de su amplia oferta gastronómica.
La ingeniería del agua
Algunas de las grandes obras de ingeniería de la Comunidad de Madrid han estado definidas por el agua. En el siglo XVIII comenzaron a levantarse presas y canales para garantizar el suministro a la capital y a las zonas agrícolas, como la Presa del Embocador, en Aranjuez, y la de El Gasco, en el entorno de Las Rozas de Madrid. Pero fue a partir del siglo XIX cuando estas infraestructuras experimentaron un extraordinario desarrollo.
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En ese siglo Madrid se transformó en una gran urbe moderna y para satisfacer sus demandas de agua, se creó el Canal de Isabel II.
La presa del Pontón de la Oliva, en el río Lozoya, es la más antigua de la red del Canal de Isabel II. El embalse de Ríosequillo forma parte de este sistema histórico de abastecimiento. El embalse de El Atazar es la mayor reserva de agua de la región y una de las infraestructuras más destacadas de la red.
La red de presas, embalses y canalizaciones del Canal de Isabel II muestra la evolución de una ingeniería hidráulica que permitió responder al crecimiento de una ciudad cada vez más poblada.
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Y antes del Canal de Isabel II, dejaron su rastro en la región otras grandes obras hidráulicas: el histórico canal del Manzanares que tuvo la osadía de intentar hacer llegar el agua del “aprendiz de río” de Quevedo hasta el mismísimo Atlántico; el canal del Guadarrama que quiso unir Madrid con Sevilla; el de Cabarrús que enlazaba las cuencas de los ríos Lozoya y Jarama o el de Aranjuez, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001.
El ferrocarril y la revolución del transporte
La evolución de los transportes también dejó algunas de las obras de ingeniería más emblemáticas de la región. Las estaciones de Atocha, Delicias, Príncipe Pío (antigua estación del Norte) y Chamartín, reflejan la evolución del transporte ferroviario hasta nuestros días.
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Desde Delicias, actualmente sede del Museo del Ferrocarril, partió el histórico trayecto ferroviario entre Madrid y Aranjuez, hoy recreado por el popular Tren de la Fresa.
En Príncipe Pío puedes subirte a otro tren histórico, el de Felipe II, que te permite viajar hasta El Escorial en material ferroviario histórico.
La aviación
La aviación constituye otro de los grandes capítulos del patrimonio industrial madrileño. Los históricos aeródromos de Cuatro Vientos y Getafe han protagonizado algunos de los hitos de la aeronáutica española.
Cuatro Vientos es uno de los aeródromos históricos más relevantes de España. Su vinculación con algunos de los primeros episodios de la aeronáutica española puede conocerse en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica. Cuatro Vientos fue el primer aeródromo militar de España y es el que está situado a más altura de toda la región (691 msnm). Tiene tres torres de control y una de ellas es la más antigua de Europa.
El mismísimo Juan de la Cierva probó sus prototipos del Autogiro en Cuatro Vientos y sus pistas estrenaron el vuelo del primer avión de Iberia, que cubría la nueva línea Madrid-Barcelona. En sus cobertizos se instaló el dirigible ‘España’ que realizó el primer vuelo de la aviación española. Actualmente la historia de Cuatro Vientos puede conocerse en el Museo de la Aeronáutica y Astronáutica.
La Base Aérea de Getafe se estableció de manera permanente en 1920 y fue el principal aeropuerto de Madrid. Actualmente, además del uso militar, forma parte del grupo europeo Airbus y en sus instalaciones se montan los Eurofigthers destinados a España.
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El Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas se abrió al tráfico aéreo el 22 de abril de 1931, aunque las operaciones comerciales regulares comenzaron a finales de 1933. Ha experimentado numerosas ampliaciones, entre ellas la Terminal 4, inaugurada en 2006 y convertida en un referente internacional de la arquitectura contemporánea aplicada a las infraestructuras de transporte.
Sin salir del mundo de los transportes, son también visitas de interés el Museo de Carruajes, en la Galería de las Colecciones Reales; el Museo de Bomberos; o el Museo de Medios Acorazados del Ejército de Tierra, en la Base Militar de El Goloso.
Energía y minería: el motor del desarrollo
El suministro eléctrico transformó la vida de Madrid desde mediados del siglo XIX. Las primeras centrales térmicas permitieron iluminar una ciudad en plena expansión y, aunque muchas dejaron de prestar servicio hace décadas, algunas han encontrado una nueva vida gracias a su rehabilitación.
El mejor ejemplo es CaixaForum Madrid, instalado en la antigua Central Eléctrica del Mediodía, donde conviven actualmente patrimonio industrial y arquitectura contemporánea en un mismo espacio cultural.
El patrimonio industrial como experiencia turística en la Comunidad de Madrid
La minería también forma parte de este legado. Los antiguos yacimientos de hierro de Navalvillar y Navalahija, explotados desde época visigoda, las minas de plata de Bustarviejo, las canteras de Cornicabra o las caleras de Quijorna recuerdan la importancia que tuvo la extracción de recursos minerales en el desarrollo económico de la región y en la construcción de algunos de sus monumentos más emblemáticos, como el Monasterio de El Escorial.
De las Reales Fábricas del XVIII a los espacios culturales del XXI
La llegada de los Borbones impulsó la creación de importantes manufacturas reales que situaron a Madrid entre los grandes centros productivos de la época. Aunque muchas desaparecieron, hoy es posible (y muy recomendable) visitar espacios como la antigua fábrica de vidrio de Valdemorillo, reconvertida en museo, o la Real Fábrica de Tapices, donde la pincelada libre de Francisco de Goya, que se adelantó medio siglo al Impresionismo, ponía a prueba la destreza de los maestros tejedores.
Otras instalaciones industriales han encontrado una segunda vida como equipamientos culturales, entre ellas Matadero Madrid, la antigua Fábrica El Águila, que alberga el Archivo y Biblioteca Regional, o la antigua fábrica Mahou, actual sede del Museo ABC. La recuperación de estos edificios demuestra cómo el patrimonio industrial puede integrarse en la vida urbana sin perder su identidad histórica.
Las comunicaciones que conectaron Madrid con el mundo
El desarrollo de las telecomunicaciones también dejó una profunda huella en la Comunidad de Madrid. La Real Casa de Correos de la Puerta del Sol fue el gran centro neurálgico del servicio de correos y telégrafos durante el siglo XIX, mientras que el Palacio de Correos y Telégrafos, hoy sede del Ayuntamiento de Madrid, llegó a ser conocido como la ‘Catedral de las Comunicaciones’.
A estos edificios se suman antiguas torres telegráficas distribuidas por distintos municipios y espacios como el Museo de Transmisiones de El Pardo o el Espacio Fundación Telefónica, donde se puede ver la evolución tecnológica de las comunicaciones hasta la era digital.
Arquitectura moderna al servicio de la industria
La arquitectura industrial del siglo XX también dejó edificios de enorme valor patrimonial. Influenciadas por las corrientes racionalistas y por la escuela Bauhaus, construcciones como la gasolinera de Porto Pi (actualmente gasolinera Gesa), la Nave Boetticher, la fábrica Martini & Rossi, la Central Térmica de la Ciudad Universitaria o el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja representan una nueva forma de entender la ingeniería y la arquitectura, en la que funcionalidad, innovación y diseño conviven para dar respuesta a las necesidades de una sociedad en plena modernización.
Los oficios tradicionales, el origen de la industria madrileña
Antes de la gran industrialización, numerosos oficios tradicionales sentaron las bases del desarrollo económico de la región. Las salinas de Espartinas, los antiguos molinos hidráulicos de Morata de Tajuña, Arroyomolinos o Colmenar Viejo y los hornos tinajeros de Colmenar de Oreja permiten descubrir cómo trabajaban artesanos y agricultores siglos atrás.
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Todos estos enclaves no solo explican la revolución tecnológica de los últimos doscientos años, sino también la evolución de actividades tradicionales que fueron esenciales para la economía madrileña y que hoy forman parte de su patrimonio cultural.
La Comunidad de Madrid ha editado una guía que, como nos explica Laura Martínez, directora general de Turismo y Hostelería de la Comunidad de Madrid, "permite realizar una aproximación a los lugares más interesantes de este patrimonio con el objetivo de enriquecer la experiencia turística tanto de nuestros visitantes como de nuestros ciudadanos".
Puedes consultar la guía en este enlace. Y emprender un viaje que te va a descubrir un Madrid fascinante.