Rafa Jódar de pronto irrumpió en el circuito y se instaló en el cuadro principal del Abierto de Australia, el primer torneo del Grand Slam del que forma parte y en el que está a punto de despegar después de atravesar la fase previa. Le espera el japonés Rey Sakamoto que presume de un recorrido similar al del madrileño.
Ambos tienen 19 años. Apuntan a revelación, a animadores de los torneos venideros, decididos a ganarse la vida en el circuito profesional después del paso por eventos secundarios, como los torneos challenger o future, o travesías del desierto en las fases de clasificación de torneos mayores, donde estaban habituados a estancarse.
Ha cambiado la situación en el 2026, especialmente para Jódar que sobresalió un mes antes, en las Finales Next Gen, donde su tenis dio que hablar y donde no progresó más por una triste casualidad; detalles, diferencia de sets y de juegos. Eso le privó de un brillo mayor.
Por entonces, diciembre del 2025, Rafa ya barruntaba la idea de dar el salto definitivo al tenis profesional. A dar el estirón. Instalado en el tenis universitario de Estados Unidos, en Virginia, donde ha crecido en los dos últimos cursos, en una docencia deportiva que considera clave para lo que ha llegado después, el 'otro Rafa' como ya le llaman algunos, anunció su salto al circuito ATP, al que había tanteado sin éxitos ocasionalmente.
Fue entrar en enero y anunciar por redes sociales que su etapa como representante de los Cavaliers de la Universidad de Virginia había terminado. Su buen papel en Yeda había terminado de convencer del salto necesario para evolucionar en su tenis.
Jódar aceleró en su juego y en los resultados desde la mitad del pasado año. Sin excesivas noticias antes, dio un salto relevante y empezó a acapara éxitos. El trabajo rentaba y logró los títulos en los challenger que ya forman parte de su palmarés. Tres: el de Hersonissos, en agosto, en Grecia, en octubre, en Lincoln, Estados Unidos igual que el de Charlottesville, en noviembre.
El cuarto título de este nivel se le escapó por poco. Se quedó a las puertas de ganar el torneo de Camberra, en la primera semana de enero. Cayó en la final ante el belga Alexander Blocks, subcampeón de las Finales Next Gen.
Ganó seis partidos antes. Dos de la fase previa y luego a jugadores como el chileno Nicolas Jarry, el portugués Jaime Faria, el japonés Sho Shimabukuro en cuartos y en semifinales, al francés Kyrian Jacquet.
Alargó en Camberra el impulso con el que llegó de las Finales Next Gen de Yeda, donde dio el salto de calidad esperado y que ayudó a su decisión.
Allí se quedó a un paso de un éxito mayor pero logró el triunfo más importante hasta ahora en su carrera al ser el único de los jugadores en vencer al estadounidense Learner Tien, vigésimo octavo del mundo y finalista del torneo de Pekín, asentado en el circuito ATP.
Jódar nunca había ganado a nadie con el ránking tan alto. Superó también a su compatriota Martín Landaluce pero la derrota frente el noruego Nicolai Budkov Kjaer le costó la eliminación.
Ahora, de pronto, atrevido, ataviado de un tenis de ataque y sin presión, se encuentra por primera vez entre los 'mayores', en el cuadro principal de un Grand Slam, el Abierto de Australia. Superó primero al australiano Li Tu, después al luxemburgués Chris Rodesch y en la última ronda al francés Luca van Aasche.
"Para mí, el tenis nunca ha sido una profesión. Pase lo que pase, si lo hago muy bien, va a ser siempre un ocio, algo con lo que me lo paso bien. Siempre que entro a la pista es para pasarlo bien, para disfrutar. Siempre que lo veas como un trabajo o una profesión al final te puede influir y afectar a tu juego. Por eso lo veo como una diversión".
"Y todas las experiencias que me ha brindado el tenis, venir aquí, con los mejores sub'20. Es un regalo para mí con los meses que he estado compitiendo. No diría que es una profesión, sino algo con lo que me divierto mucho y que me gusta mucho", dijo hace un mes en una entrevista con la Agencia Efe.
"No me pongo ninguna presión ni para este torneo ni para la temporada que viene. Ninguna expectativa. Cada uno tiene su camino. Siempre es bueno. Tengo que seguir mi camino. No todos los torneos son las mismas condiciones. No hay que ponerse meta ni objetivo".
"Cada uno llega a conseguir lo que consigue con el trabajo que hace con su equipo. No creo que haya que seguir comparándose con otro. Cada uno tiene su camino. No me pongo ninguna presión para nada", añadió entonces el madrileño al que el sorteo de la competición le ha unido a otro jugador procedente de la fase previa, el japonés Rey Sakamoto.
La inclusión entre los cien primeros del mundo es lo primero a lo que apunta Jódar, ahora instalado en el puesto 150 del ránking ATP.
Rey sakamoto, primer rival
Nunca ha jugado con el nipón que se encuentra cincuenta puestos debajo del español. También de 19 años, Sakamoto es el 2020 del ránking y no ha ganado partido alguno en el tour donde inició su incursión en la campaña pasada.
Cuatro partidos profesionales y otras tantas derrotas. Este 2026 formó parte del cartel de Hong Kong y perdió el primer partido, contra el italiano Lorenzo Sonego aunque empezó a alimentar su experiencia y a palpar el terreno ATP un año antes, en el 2025.
Superó la clasificación en el Masters 1.000 de Shangai pero cayó en el primer tramo contra el transalpino Matteo Arnaldi; igual le sucedió en el Masters 1.000 de Miami y en el duelo contra Alemania, con el equipo de Japón, en la previa de la Copa Davis.
Formó parte de las fases previas del Abierto de Australia del pasado año y también del de Estados Unidos que no atravesó. Está en su primera experiencia en un Grand Slam. Igual que Rafa Jódar.