La pandemia agudiza la pobreza y la desigualdad en Madrid ola tras ola

  • A mediados de 2020 más de 500.000 madrileños se encontraban en situación de pobreza severa
  • Las personas más pobres han perdido hasta siete veces más renta que las más ricas
Un grupo de personas espera para poder recibir una donación de alimentos en Madrid
Un grupo de personas espera para poder recibir una donación de alimentos en Madrid |Telemadrid.es

Justo cuando se cumple un año del inicio de la pandemia en nuestro país, la organización Intermon-Oxfam da a conocer un trabajo en el que señala que la pobreza severa podría aumentar en España en casi 800.000 personas y llegar a 5,1 millones.

La Covid-19 ha aumentado notablemente la vulnerabilidad de muchas personas, de muchas familias. Y mucho más en el caso de quienes ya salieron muy tocados de la crisis económica de la década pasada. Un dato revelador de la desigualdad que ha agudizado la pandemia: las personas más pobres en nuestro país han perdido, proporcionalmente, hasta siete veces más renta que las más ricas.

Mujeres recogen alimentos ofrecidos por una asociación vecinal de Madrid / Telemadrid.es
Mujeres recogen alimentos ofrecidos por una asociación vecinal de Madrid |Telemadrid.es

En el caso de Madrid, los datos ya eran demoledores en el segundo trimestre de 2020 en los que empezaba a pesar el 'efecto Covid' con el recorte de ingresos familiares, la pérdida de empleos o las situaciones de ERTEs.

Más de 500.000 habitantes de la Comunidad de Madrid se encontraban a mitad de ese año en situación de pobreza severa, el 7,8% de la población total, según el informe ‘El paisaje del abandono’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN-ES).

Ayudas que no llegan

Muchas familias ya eran perceptoras de una Renta Mínima de Inserción (RMI) cuando el Gobierno decidió la concesión del Ingreso Mínimo Vital (IMV), una ayuda que se prometió o vislumbró como solución para muchas situaciones familiares y personales pero que en la práctica no ha funcionado como se esperaba.

Bien por los problemas para solicitarse (complicado según los peticionarios) bien por los problemas burocráticos para tramitarse o por incompatibilidad con otras ayudas complementarias. A pesar de que desde las administraciones se admite la percepción de cuantías de diversos organismos. Por cada concesión del IMV se han negado otras tres, según el estudio realizado por la plataforma 'Renta Mínima tu Derecho'.

La Tarjeta Familia, otra de las iniciativas, en este caso del Ayuntamiento de Madrid, se anunció en agosto, se empezó a entregar en noviembre y a poco más del 11% de los beneficiarios previstos. Este mes de enero Madrid decidió hacer compatibles estas tarjetas con el IMV y en febrero se decidió su extensión hasta el 31 de julio.

A fecha de 21 de enero se habían entregado 1.000 tarjetas, y había alrededor de 4.100 en trámite, según el Ayuntamiento, que recientemente ha decidido incorporar algunas incompatibilidades para beneficiarse de estas ayudas municipales.

Iniciativas ciudadanas

Frente a la falta de agilidad y suficiencia de los recursos públicos, las asociaciones vecinales, entidades sociales, religiosas y personas a titulo personal, han decidido llevar a cabo iniciativas para paliar el hambre y la falta de recursos en la capital y otras poblaciones.

Se organizaron desde las primeras semanas de la pandemia mediante 'despensas solidarias', redes de apoyo o de cuidados. Gracias a sus aportaciones primero y a las donaciones llegadas poco a poco, se han podido entregar bolsas de comida, productos de higiene o artículos para bebés.

Son miles de familias en diversos puntos de la región las que semanalmente reciben estas cestas básicas. En algunos casos también se están entregando periódicamente equipos de informática para que muchos escolares de familias con pocos recursos puedan seguir las clases que en ocasiones son semipresenciales.

El trabajo de estas redes ciudadanas ha sido reconocido en varias ocasiones. En el ámbito nacional como le ocurrió al Barrio del Pilar y a sus vecinos y comerciantes o incluso internacionalmente, que fue el caso de la red de apoyo vecinal 'Somos Tribu' de Vallecas, acreedora del Premio Ciudadano Europeo que concede el Parlamento Europeo.

Las Navidades de 2020 han sido las más duras que se recuerdan desde hace décadas. Para unos la ausencia de seres queridos fue lo peor. En algunos casos por una pérdida definitiva y en otros por la imposibilidad de reencontrarse debido a las restricciones. Para otras personas, sencillamente, en las Navidades lo que más echaron de menos fue un techo y una comida caliente, algo que trataron de suplir diversas organizaciones y centros sociales. La demanda en estos dispositivos llegó a multiplicarse de forma nunca vista.

Sin luz y sin casa

Y la pobreza durante este ciclo de pandemia ha tenido dos efectos más, en las dificultades de una parte de la población para poder calentar su casa llegado el frío e incluso para poder seguir viviendo en la casa.

Pero lo cierto es que los desahucios se han seguido produciendo. En algunos casos de forma definitiva y en otros con marcha atrás debido a la intercesión de alguna administración y la actuación de los colectivos contra los desahucios, como la PAH.

El Gobierno aprobó en diciembre la suspensión de los desahucios y la prohibición del corte de suministros. Incluso en algunos casos extraordinarios y de ocupación ilegal. Pero las órdenes de lanzamiento se han seguido produciendo, incluso en situaciones familiares graves con menores y discapacitados a su cargo.

Para hablar de pobreza energética hay que irse hasta Cañada Real. Allí en los sectores 5 y 6 los cortes de luz han sido frecuentes y persistentes. En algunos casos la causa alegada por la empresa suministradora ha sido los enganches ilegales que realizan algunas personas para sus plantaciones marihuana.

Pero lo cierto es que han acabado afectando a casi todo el mundo y caldeando los ánimos en esta parte muy castigada de Madrid. A pesar de los llamamientos de instituciones como el Parlamento Europeo o la ONU a que se restablezca el suministro y se mejoren las condiciones de vida en la Cañada, hasta ahora no se ha producido el esperado restablecimiento del suministro.

Las asociaciones que acuden a la Cañada Real a entregar alimentos, ropa o combustible recuerdan que existe un pacto de varias adm¡nistraciones para acabar con esta serie de asentamientos pero que, sencillamente, no se cumple.