De la ciudad al campo, cuando irte al pueblo cotiza al alza en Madrid

Miraflores de la Sierra
Miraflores de la Sierra |Telemadrid

Un año después del inicio de la pandemia, vivir en los pueblos madrileños cotiza al alza. Miles de madrileños han dado el paso de abandonar las ciudades para irse a vivir al campo. Un cambio en busca de más tranquilidad y calidad de vida después del largo confinamiento domiciliario de la primavera del 2020 y que ha supuesto, entre otras cosas, una fuerte subida de precios del alquiler en los pueblos de la sierra madrileña.

Así, en varios municipios de la sierra norte, ante el aumento de demanda y la falta de oferta, se han disparado los precios del alquiler hasta un 30%. Si antes de la pandemia vivir en un chalet de la sierra podía conseguirse por 600 euros al mes, ahora, ya no se encuentran por menos de 900.

Cuatro de cada diez españoles se ha planteado irse a vivir al medio rural por la pandemia, según un estudio
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La búsqueda de espacios abiertos, unida a la posibilidad abierta de trabajar desde casa, han espoleado a multitud de madrileños a ese cambio de residencia alejados de las áreas metropolitanas. Los últimos datos publicados por el INE y los registradores de la propiedad apuntan en esta dirección.

Si bien cayeron las ventas de inmuebles en 2020, la compra de viviendas unifamiliares en el cuarto trimestre de 2020 registró un incremento de 2,1 puntos porcentuales. Los registradores apuntan que se ha intensificado la preferencia por una vivienda unifamiliar, con mayor superficie media y espacios abiertos (terrazas y jardines), como consecuencia del covid.

La compraventa de pisos cayó un 17,7 % en 2020, el mayor descenso desde 2011
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Varias inmobiliarias localizadas en zonas rurales de la Comunidad también confirman a Telemadrid.es la movilidad demográfica producida de la ciudad al campo. Aunque, si bien es cierto esta reactivación del mercado se está dando en prácticamente todas las zonas de la Comunidad, la palma se la han llevado los municipios serranos. Ellos han vivido, desde el mes de junio, un verdadero boom inmobiliario, que todavía perdura.

Así, lo apunta, desde Buitrago de Lozoya, la inmobiliaria Sierra Norte 2010, cuyo radio de acción se concentra desde el Molar hasta Somosierra. “Es impresionante. Se vende y se alquila todo. Es imposible encontrar nada”, dice Lourdes, su directora". Eso sí, la gente demanda casas que tengan al menos patio o un pequeño jardín; "no buscan cualquier cosa”, matiza.

Vídeo: Telemadrid | Foto: THE CONCRETE HOME
Crece un 20% el número de supermercados en zonas rurales
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Conocedora desde hace más de 12 años del mercado inmobiliarios de Madrid, señala que “si bien, los precios de venta por el momento se han mantenido estables, los del alquiler estimamos que ha experimentado una subida de entorno un 30% al pasado año, ante la escasez de oferta existente y la fuerte demanda”.

Uno de los primeros en detectar esta tendencia, fue el portal Idealista, quienes apuntaron tras el confinamiento un cambio en las búsqueda de vivienda por parte de los madrileños. "No se puede hablar de una fuga o un éxodo, pero si es cierto que se confirma un cambio en la tipología y las zonas de búsqueda", dicen desde el portal.

"Si antes se buscaban viviendas, aunque más pequeñas, en el interior de la Almendra Central, ahora se han abierto los ojos a municipios de la periferia y otros pueblos de la Comunidad de Madrid, algo que antes ni se planteaban ”. ¿El motivo?. "Los madrileños buscan espacios más grandes y abiertos, por un precio igual o menor al que tenían en la capital.”, remarcan.

Vídeo: Telemadrid | Foto: Telemadrid (captura)

Pero, ¿cuántos madrileños han dado el paso? A la espera de los datos finales del padrón municipal que nos determinará el alcance de esta movilidad, la Consejería de Vivienda y Administración Local de la Comunidad de Madrid ya ha estimado en más de 5.000 madrileños los que han se han ido vivir a pequeños pueblos de la región.

En total 69 de los 78 municipios de la Comunidad de menos de 2.500 habitantes han visto incrementada su población entorno a un 10 o 15%. Pero no son los únicos. Muchos municipios con poblaciones hasta los 10.000 habitantes, incluso más, también están experimentado este crecimiento. Cercedilla, por ejemplo, ha pasado a tener 500 vecinos empadronados más en tres meses.

Vídeo: Telemadrid | Foto: REDACCIÓN

Es el caso de la joven arquitecta Alicia Gutiérrez. Originaria de Cercedilla, hace unos años abandonó la sierra para instalarse en Madrid. Tras la desescalada, ha hecho el camino inverso. "A mí la pandemia me pilló viviendo en un piso compartido con otras cuatro personas en el barrio de Moncloa. Durante el confinamiento lo pase muy mal. Fue la gota que colmó el vaso de una decisión que venía ya contemplando desde hace tiempo”, dice.

"En lo personal, vivir en Madrid empezaba a no compensarme y las ventajas que tenía fueron apagadas de golpe por el confinamiento"

"En lo personal, vivir en Madrid empezaba a no compensarme y las ventajas que tenía, de una mayor vida social y cultural, fueron apagadas de golpe por el confinamiento. Madrid había dejado de ser lo que era (...) además, por el precio que pagaba por una habitación, encontré una pequeña casa con jardín en Villalba, a medida hora de la capital. Era absurdo seguir allí", razona.

Alicia responde a uno de los perfiles de madrileños que se han dejado la vida de la ciudad por el campo. Jóvenes, con profesiones que pueden teletrabajar, convirtiendo sus casas en sus centros de trabajo, para lo que requieren de más espacio del que pueden, por precio, disponer en los centros de las ciudades.

"Evidentemente, la posibilidad y flexibilidad que te da poder teletrabajar, te abre las puertas a poder vivir en cualquier sitio, algo que todo el mundo, por sus profesiones o las reticencias que aún existe en muchas empresas españolas, no puede hacer", comenta.

Precisamente, Lourdes apunta que “de las cosas primeras que preguntan nuestros clientes es precisamente el poder disponer de fibra. El mercado inmobiliario en los pueblos sin fibra no les interesa. Buscan espacios más grandes, con la posibilidad de poder trabajar desde casa sin problemas. En muchos casos, se trata de parejas jóvenes, con hijos".

Madrid extiende la fibra óptica a decenas de pequeñas poblaciones
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A este perfil responde Rubén y su mujer Ana, que han dejado su vivienda en Arganda del Rey para trasladarse con su hijo pequeño a una urbanización de Nuevo Baztán (con 6.454 habitantes, tiene 178 empadronados más que en 2019) .

“Necesitábamos más amplitud y espacio, sobre todo pensando en el niño y aquí lo hemos encontrado”

“Necesitábamos más amplitud y espacio, sobre todo pensando en el niño y aquí lo hemos encontrado”, comenta él. “No es lo mismo vivir en una casa y poder disponer de un jardín donde puedas jugar con tu hijo, que hacerlo encerrado en un edificio. Alejarnos de la ciudad era la alternativa. Aquí, además, disponemos de todos los servicios. Colegios, farmacia, centro de salud, supermercados...”, remarca Ana enfatizando en que en ningún momento “se han arrepentido de su decisión”.

Teletrabajo y despoblación: ¿Estamos preparados para el éxodo al campo?
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Para ellos, el trabajo o la movilidad ha sido un problema. Rubén, autónomo del sector de la construcción, enmarca su radio de trabajo en los municipios de la zona; Ana, contable, viene ya trabajando en remoto desde casa y son los días contados que debe acudir a la oficina. ¿Y si ella no hubiera podido teletrabajar, hubierais hecho la mudanza?. "Probablemente, no", responde Rubén a la pregunta sin titubeos.

Precisamente, el teletrabajo, ha sido una de las razones que ha permitido a muchos madrileños poner el foco de su vida vivir en el campo, ha perdido fuerza en España. El estudio publicado por Randstad Research, estima que ahora hay tan sólo 1,9 millones personas teletrabajando en España, de los más de tres millones de personas que lo hicieron durante el confinamiento. Los datos en Madrid cifran en 788.000 las personas las que han estado teletrabajando durante el confinamiento. Casi un 40% de los madrileños cree que sus condiciones laborales mejoraron durante la pandemia por el teletrabajo, según un estudio elaborado por la Comunidad de Madrid.

Parecido también es el caso de David y Laura. En su caso, han abandonado la Gavia del Ensanche de Vallecas por una casa más amplia con terreno en el municipio de Villar de Olmo. Tras la mala experiencia de verse encerrados con su hija de dos años durante el confinamiento, tenían claro que lo que querían.

Vídeo: Telemadrid | Foto: Telemadrid (captura)

"Buscábamos más tranquilidad y la hemos encontrado. No hay ruido, todo el mundo te conoce, todo el mundo te saluda... son pequeños detalles", comenta Laura. El hecho de poder teletrabajar y combinar el trabajo presencial con el online fue determinante para dar el paso y sumarse a los 68 nuevos vecinos empadronados en 2020, según las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

¿Estamos dejando los madrileños de ser urbanistas?

Entonces, ¿estamos dejando los madrileños de ser urbanistas?. Si miramos las cifras diríamos que no. De los 6.642.000 habitantes que tenía la Comunidad de Madrid al inicio de 2020, casi 6.300.000 vivían en municipios de más de 10.000 habitantes. Lo que es lo mismo, tan sólo 352.000 repartían su residencia en un total de 135 municipios o núcleos rurales. El resto, en distinta medida, lo hacía en Madrid capital y los grandes municipios de más de 50.000 habitantes.

(En el siguiente gráfico puede consultar la evolución de población experimentada en los municipios madrileños)

Pero el confinamiento si ha provocado un interés: vivir en el pueblo tras el enclaustramiento sufrido durante meses en la primera ola. A los cambios de residencia permanente, se han sumado además la población flotante, aquellos que han convertido su segunda residencia de los pueblos y sus urbanizaciones en la vivienda habitual.

"Miles de madrileños convirtieron sus casas en el campo, en su residencia habitual"

“El fenómeno migratorio es una realidad en nuestro municipio”, afirma Francisco Díaz Rodríguez, alcalde de Lozoyuela-Navas-Siete Iglesias, uno de los municipios del Valle de Lozoya.

“Tras el confinamiento, hemos pasado de tener unos 1.300 habitantes a superar los 1.500 empadronados; unas cifras que hablan de un aumento del 20% de la población en menos de un año. Un volumen de empadronamientos que normalmente tarda en alcanzarse unos cuatro o cinco años y que en 2020, lo hemos tenido de golpe”, explica el alcalde de este municipio serrano.Este aumento de población ha supuesto "un mayor aumento en la prestación de servicios municipales, sin contar con más ingresos ni recursos económicos y cuando no estábamos preparados para ello". Lo comenta el alcalde de Pedrezuela, Rafael Turnes, otro municipio madrileño que ha visto incrementada su población.

En su caso, también han visto como se multiplicaba la población por la llegada de madrileños que tenían a sus segundas residencias en el municipio convirtiéndolas en sus viviendas habituales, manteniendo el empadronamiento en las ciudades. .

Ello, “nos ha generado más afluencia a centros de salud, a instalaciones deportivas, centros culturales, sin poder, en muchos casos, incrementar las dotaciones o teniendo que duplicar o triplicar servicios, los que ha supuesto un sobreesfuerzo para el personal municipal” dice el alcalde.

La población flotante ha llegado en algunos casos a duplicar la población empadronada en muchos municipios madrileños tras la pandemia

Éste no es un problema de un solo municipio. Se reproduce en otros pueblos pequeños de nuestra Comunidad. Hay que tener en cuenta, que esta población flotante llega en algunos casos a duplicar, e incluso triplicar, la población empadronada, parámetro sobre el que la Administración Central y Autonómica. calcula la financiación de los ayuntamientos.

Ayuntamiento de Pedrezuela a

“Este sobreesfuerzo nos genera evidentemente un déficit presupuestario a los pequeños municipios que prestamos servicios, con menos dinero, a mucha más población de la que tenemos empadronada”, explica el edil de Pedrezuela.

En ello coincide también el alcalde de Lozoyuela. “El aumento de población está siendo muy positivo, ha revitalizado la vida en el municipio, han aumentado las solicitudes de licencias para la construcción, repuntan los negocios, el comercio local... aunque no podemos ser ajenos al hecho que también tensiona los servicios municipales”.

Y lo razona, “muchos madrileños, desde la desescalada de mayo, se han venido a vivir a sus segundas residencias, sin empadronarse. En Lozoyuela ahora podemos estar entorno a los 2.200 habitantes reales, mucho más de los 1.500 que marca el padrón”, comenta Díaz Rodríguez. Por ello, comenta, desde la alcaldía -dice- van a iniciar una campaña para "incentivar el empadronamiento de esta población oculta”.

Contenedores de basura en Miraflores de la Sierra

Aumento de residuos en los pueblos

Ambos alcaldes, coinciden en señalar como uno de los servicios más tensionado ha sido el de la recogida de residuos y que pone en evidencia también la movilidad . Un punto, éste, que confirman los técnicos de la Mancomunidad de Servicios Valle Norte de Lozoya que da servicio a 42 municipios de la zona norte, donde residen unos 35.000 madrileños.

Cifras provisionales hablan de un incremento de casi un 10% en los contenedores de residuos no reciclables de los contenedores verdes en el periodo que va de junio e 2020 a enero de 2021 en comparación con el mismo periodo del año anterior. El pasado diciembre llegaron a recoger unas 60 toneladas más de este tipo de residuos que el año anterior.

Mariano Gómez, unos de sus técnicos, remarca que “una de las cosas que nos ha llamado la atención respecto a otros años, ha sido el aumento en la recogida de televisores y sobre todo de colchones en los puntos limpios, algo que tiene su explicación, en el hecho de que muchas casas de la sierra, vacías o utilizadas solamente para el fin de semana y que suelen tener un mobiliario viejo, se han convertido en viviendas habituales”, dicen. De hecho, este año, “nos hemos visto obligados a comprar un camión específico destinado a la recogida del cartón, que hemos visto se ha multiplicado, causa de las compras online".