Colectivos vecinales y conservacionistas han formado una cadena humana alrededor de la Laguna Grande de Ambroz para protestar contra la reactivación de la explotación minera de sepiolita autorizada en el entorno y reclamar medidas de protección para este enclave situado entre los distritos madrileños de Vicálvaro y San Blas-Canillejas.
La movilización, impulsada por el Grupo de Trabajo para Salvar las Lagunas y el Entorno de Ambroz, del que forma parte Ecologistas en Acción, ha arrancado con una concentración en el parque de la Cuña Verde de Vicálvaro.
Después se han trasladado hasta la laguna para rodearla "en un abrazo simbólico" en rechazo al proyecto minero.
Los convocantes sostienen que la explotación solicitada por la empresa Tolsa y autorizada por la Comunidad de Madrid pone en riesgo la biodiversidad del complejo y su entorno, donde aseguran que existen más de 400 árboles y hábitats de interés ambiental.
La protesta se produce después de que el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, defendiera la semana pasada en una entrevista con Europa Press la legalidad de la actividad minera al amparo de una concesión vigente y reiterase que sus informes técnicos concluyen que las lagunas no reúnen los requisitos necesarios para ser incorporadas al catálogo regional de humedales protegidos.