Arranca el juicio a los tres acusados por los atentados yihadistas de Cataluña

Arranca el juicio a los tres acusados por los atentados yihadistas de Cataluña

Mohamed Houli Chemlal, uno de los tres acusados de formar parte de la célula yihadista que atentó en Barcelona y Cambrils el 17 de agosto de 2017, se ha acogido a su derecho a no declarar en el primer día del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional. Se ha ratificado, sin embargo, en todas las declaraciones que hizo antes del juicio y ha asegurado que está "arrepentido".

Este martes arrancó en la sede que tiene la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares el juicio contra los tres implicados en los atentados de Cataluña en agosto de 2017 que dejaron 16 muertos, entre ellos un niño de corta edad y 140 heridos.

Houli Chemlal fue el primero de los tres acusados en declarar ante el tribunal de la Sección Tercera de lo Penal que le juzga bajo presidencia del magistrado Alfonso Guevara.

Los acusados comparecían en una zona separada por una mampara de cristal. Houli se ha negado a responder a las preguntas de la Fiscalía y a las acusaciones y ha recordado que a lo largo de la instrucción de la causa declaró en varias ocasiones de manera voluntaria, asumiendo todo lo que dijo en esas comparecencias.

Juzgado como uno de los integrantes de la célula que preparó los atentados, resultó herido en el chalé de Alcanar (Tarragona), donde el grupo estaba experimentando para elaborar explosivos con los que atentar en Barcelona. Durante esos experimentos se produjo una explosión en la que murió el imán al que se considera ideólogo de la célula.

Houli dijo en respuesta a preguntas de su abogada que su arrepentimiento es sincero y que se basa en “todas las veces que me han llamado para declarar he declarado, incluso he declarado voluntariamente".

En esta primera jornada de juicio, la fiscal Ana Noé ha pedido la reproducción de los vídeos y fotografías, algunos inéditos, en los que se le puede ver lanzando amenazas desde la vivienda de Alcanar, donde se reunían para hacer sus planes. También ha dado lectura a sus declaraciones en fase de instrucción por entender que Houli incurrió en contradicciones.

La Fiscalía solicita para Houli Chemlal 41 años de cárcel por los delitos de pertenencia a organización terrorista, tenencia, depósito y fabricación de explosivos, y conspiración para cometer estragos terroristas, y le considera parte de “una célula criminal local seguidora de los postulados de la organización terrorista Estado Islámico reunida en torno a la figura del fallecido imán que fue de las comunidades 'El Fath' y 'Annour'”, Abdelbaki Es Satty, de Ripoll.

Los otros dos acusados, Driss Oukabir y Said Ben Iazza, también se han acogido a su derecho a no responder salvo a su defensa y se han desvinculado de los planes terroristas que tenían el grupo.

El interrogatorio de Oukabir ha sido movido. Comenzó con la protesta de su abogado Luis Álvarez Collado, que amenazó con renunciar a la defensa si se le mantenía sentado en segunda fila, detrás de las acusaciones. Su representado aseguró que no estaba vinculado al imán, ni conocía los planes del grupo. “Jamás he estado en Alcanar, ni conocía la existencia de Alcanar ni nada de esto”, dijo antes de describirse como un hombre que “no iba a la mezquita” y que salía de fiesta, consumía drogas y frecuentaba a “chicas de compañía”. Para ilustrar que no es un hombre religioso llegó a decir que ni siquiera tenía chilaba.

Oukabir era hermano de Moussa, uno de los miembros del grupo terrorista abatido por los Mossos el día de los atentados. La Fiscalía pide para él 36 años de cárcel por pertenencia a organización terrorista, tenencia, depósito y fabricación de explosivos, y conspiración para cometer estragos terroristas. Colaboró en el alquiler de la furgoneta que luego se utilizó para el atropello en La Rambla de Barcelona. Dijo ante el tribunal que en los últimos tiempos coincidió poco con su hermano con el que tenía una relación “normal”.

Aseguró que creía haber alquilado el vehículo para hacer una mudanza y le pidieron ayuda porque eran menores de edad. La Fiscalía sostiene que era un miembro más de la célula yihadista y que colaboró en el traslado de las sustancias para la fabricación de explosivos.

La declaración del tercer acusado, Said Ben Iazza, ha sido la más breve. Explicó a preguntas de su defensa que sólo conocía a algunos de los miembros del grupo terrorista como clientes de su tienda y ha negado tener conocimiento de su intención de atentar. La Fiscalía pide para él ocho años de cárcel por prestar un vehículo a los miembros de la célula y su documentación para ocultar la verdadera identidad de los compradores de las sustancias químicas destinadas a fabricar explosivos.

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