Grupo de jóvenes | EUROPAPRESS
(Actualizado

La población joven se enfrenta a una época difícil a causa de un contexto marcado por la incertidumbre y las situaciones a las que se enfrenta el país tras una pandemia que ha hecho mella en su salud mental. El 26,6% de los jóvenes piensa que la situación del país irá a peor, aunque se percibe una reducción del pesimismo en comparación con 2020.

Así lo ha recogido el estudio 'Jóvenes en pleno desarrollo y crisis pandémica. Cómo miran al futuro', elaborado por la Fundación Fad Juventud y la Fundación Pfizer, en el que se ha realizado una muestra de 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años.

Durante los últimos años, la pandemia ha cambiado nuestra sociedad, especialmente a los jóvenes. Casi un 60% de los encuestados consideran que la pandemia ha tenido un gran impacto en su vida y que se han producido cambios personales, unos cambios que el 55,7% considera permanentes.

Impacto general de la pandemia en la juventud | Infografía del estudio las fundaciones FAD y Pfizer

Pese a que los datos continúan siendo malos, se ha visto mucha mejora respecto al año 2020. Una gran mayoría (56,2%) considera que los cambios han sido para bien y ha salido reforzada. Entre estos cambios destacan el hacerse más conscientes de su vida y lo que quieren (54,8%), la mejora de sus relaciones con los demás (43,2%) y volverse más responsable (42%).

La subdirectora del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, Anna Sanmartín, recuerda que estos cambios "no afectan a todo el conjunto de jóvenes por igual", pues "los datos son más pesimistas en mujeres y grupos de clase baja que tienen carencias materiales".

En contraposición, aquellos que han señalado que los cambios han ido a peor, señalan el empeoramiento de hábitos (48,5%) y de relaciones (46,8%), además de sentirse más débiles o vulnerables (44,4%).

Cambios por la pandemia | Infografía del estudio las fundaciones FAD y Pfizer

Para muchos la pandemia ha sido una ruptura: 7 de cada 10 jóvenes declaran haber modificado sus hábitos, de los cuales el 35,4% ha considerado esto una mejoría (hacer más deporte, comer más sano o valorar más la compañía) y el 34,8%, no (aislamiento social, comer poco o demasiado, insomnio…).

Mayores preocupaciones

Entre las mayores preocupaciones de los jóvenes está la precariedad laboral y los estudios. “La edad marca diferencias en lo que preocupa. Los más jóvenes se preocupan por los estudios y accesos a becas, y los más mayores por todas las cuestiones de empleo”.

La tasa de paro juvenil en España se sitúa en el 26,9%, sólo por detrás de Grecia a nivel europeo. “La gente joven no se ha llegado a recuperar de la crisis de 2008 en cuánto a niveles de empleo y educación, cuándo ha llegado el covid y la ha vuelto a golpear. Es una generación acostumbrada a vivir de una crisis a otra.”

Los tránsitos hacia la vida adulta de las personas jóvenes se sigue complicando

En los estudios sociológicos se habla mucho de las cicatrices, tanto en educación como en el ámbito laboral, lo que repercute a lo largo de toda su vida laboral. “Hay tantos retos que todo aquello que no vayamos afrontando deja cicatrices y luego se ve en la vida de una persona. Las crisis mal curadas generan brechas, y la desigualdad social ha crecido muchísimo. Como sociedad, si no nos ponemos las pilas, habrá gente que se quedará por el camino”, comenta Anna.

Peor visión de futuro

Los jóvenes encuestados valoran negativamente el impacto económico de la pandemia. “Cuando les preguntamos por el futuro del país, la visión es bastante negativa”, señala la subdirectora.

Salarios bajos, precariedad, dificultades para la emancipación, la falta de confianza en los jóvenes y el paro son las inquietudes principales de la población joven.

Reinsertar a los jóvenes en la sociedad, principal objetivo de los Centros de Menores

“Creen que en el futuro tendrán un peor estado anímico o ansiedad, o tendrán que recortar en gastos básicos. Estos dos ítems nos preocupan especialmente porque desde el 2019 van aumentando los porcentajes que lo señalan”, indica la subdirectora de Fad.

La pandemia potencia y visibiliza los problemas de salud mental

La salud mental está entre los aspectos más afectados negativamente por la pandemia, fijándose en un 66,8% el porcentaje de jóvenes que creen que la salud mental es una de las grandes víctimas de esta situación.

“Hemos detectado incrementos bastante significativos con lo que tiene que ver con el estado de ánimo, la vitalidad, o con los pensamientos negativos. Esto afecta al día a día y puede derivar en problemas mucho más graves”, afirma Anna.

Un 24% de jóvenes españoles tienen problemas de salud mental con frecuencia, frente al 8,6% de 2021

En este sentido, el porcentaje total de adolescentes y jóvenes que presentan problemas psicológicos con cierta o mucha frecuencia en la actualidad ronda el 24%, mientras que en 2021 era del 8,6% t en 2019 del 6,2%.

“Los problemas de salud mental siempre han estado ahí. Todos los problemas de estrés, ansiedad, miedo, incertidumbre… es algo que nos viene saliendo desde 2007. No es algo que ha llegado con la pandemia pero lo ha visibilizado y en muchos casos lo ha potenciado”, explica Anna.

Después de una crisis hay como una especie de volver a poner en valor cuestiones que antes quizás no te planteabas. Se invierten los términos, es decir, tus valores o lo que pones en la balanza cambia. La salud no estaba antes tan presente en lo que preocupaba a la gente joven, y ahora es algo que aparece

Los datos son preocupantes, pues “el 53% de los jóvenes reconocen haber aumentado sus pensamientos negativos”. Así, el 46,3% manifiesta tener dificultad para concentrarse, el 35,7% cree que nada tiene arreglo y el 33,9% cree ser un fracasado. “Ahí hay unos malestares que si no los atendemos pueden derivar en algo que ya no solo sea un pensamiento negativo”.

Grupos más vulnerables

Una constante de todo el análisis es la tendencia a peor de las mujeres. No solo porque muestran peores datos, sino que además padecen con mayor frecuencia malestares psicológicos. El 46,6% de las mujeres encuestadas cree que su estado de ánimo ha empeorado tras la pandemia.

“En general hay una brecha de género en las cuestiones de salud. Las mujeres se sienten más presionadas, sienten más estrés, más violencia y más carga familiar”. Pero estos datos también se deben a que las mujeres están “más acostumbradas a mirar las emociones”, mientras que los hombres “se conocen menos a si mismos y verbalizan menos sus malestares”.

Otro grupo vulnerable es el de los más jóvenes. Los datos de percepción de este estudio señalan que la franja de edad más afectada ha sido entre los 15 y 19 años. “Parece que es la franja donde más han aumentado estos malestares. La ideación suicida, por ejemplo, es en la que menos se da, pero en la que más ha aumentado”, explica la vicedirectora.

Una sociedad adultocéntrica

Aunque la pandemia ha puesto sobre la mesa cuestiones cómo el “acercamiento y conexión intergeneracional”, la sociedad actual continúa teniendo una visión adultocéntrica. El 24,9% de los encuestados considera que hay una falta de confianza en los jóvenes, y “se sienten más discriminados por el hecho de serlo”.

“Pecamos de una mirada adultocéntrica que no empatiza y no entiende las especialidades de una edad determinada. Solo porque numéricamente son menos están mucho menos en la agenda pública y en las prioridades políticas”, informa Anna.

Hoy se dice mucho que los jóvenes no quieren trabajar como se trabajaba antes, pero no se están teniendo en cuenta las condiciones laborales a las que se enfrentan.

Preocupa todo lo que les tocaría estar haciendo y que el contexto no les está ayudando

“La gente ahora se forma mucho para aspirar a otro tipo de empleos, y hay mucha precariedad laboral. Es difícil cuando se les pide constantemente reciclaje formativo, nunca parece que uno esté formado, las competencias digitales… es muy difícil hacer planes de futuro”, explica Anna.

El panorama actual no es optimista

Sin haberse recuperado de la crisis provocada por la pandemia, los jóvenes se han visto envueltos en una situación difícil marcada por la guerra entre Rusia y Ucrania, la inflación, el desempleo…

La familia y las amistades se han posicionado como punto de estabilidad, como “un colchón de protección que ayuda a seguir adelante pese a las dificultades”. Pero “las familias tienen un límite de poder sostener a sus miembros crisis tras crisis. Veremos cómo afecta la situación actual, pero los datos no son optimistas”, ha concluido Anna.