Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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El programa 25 de 'Toc toc... ¿se puede?' nos propone conocer cuatro viviendas muy diferentes y personales. Entre ellas, la del periodista Melchor Miralles:

Comenzamos el recorrido en exclusivo piso con jardín y piscina privados en la privilegiada urbanización Conde de Orgaz. Situado en un edificio moderno de diseño con las mejores calidades, la vivienda tiene 300 m2 construidos y otros 300 de jardín. El salón, dormitorio y cuarto de estar tienen acceso directo a la piscina y su propietaria, Susana, nos enseña orgullosa su vestidor y reconoce que: “después de hacer un estudio y mirar mucho, es en Conde de Orgaz donde quiero vivir”.

Nuestro segundo anfitrión es un prestigioso diseñador: Agustín Martínez Gil. Sus cuarenta años de experiencia le han llevado a decorar su casa tal y como les gusta y les resulta funcional a él y a su pareja. Es una impresionante vivienda junto al Palacio Real, decorada con mimo y originalidad, con objetos muy peculiares y algún que otro truco óptico. En ella veremos: ventanas centenarias que forman el cabecero del dormitorio, bolas de discoteca en el cuarto de baño, obras de arte por cualquier rincón y hasta un antiguo potro de saltos gimnásticos reconvertido en reposapiés.

Viajamos hasta la zona norte de Madrid, el barrio de Chamartín, para subir 11 plantas y conocer allí un amplio piso de configuración mutante y energéticamente sostenible. La casa no tiene persianas, su comedor y salón tienen un importante trabajo de carpintería móvil y la dueña, nos cuenta orgullosa que, gracias a una reforma integral, han conseguido que toda la energía que consume el piso sea la misma que lo que consume un secador de pelo.

Y terminamos entrando en la casa del periodista Melchor Miralles, en el Parque de las Avenidas. Una casa llena de recuerdos buenos y malos de su trayectoria, como 2 balas con las que le amenazó la banda terrorista ETA y un Premio Goya en el salón por su labor como productor de cine por la película El Lobo. Todo rodeado de coloristas adornos y mensajes de positividad, autoayuda y “buen rollo” en toda la casa.