Desde el pasado 31 de julio ha entrado en vigor la normativa europea que obliga a los fabricantes de productos electrónicos y eléctricos a ofrecer su reparación cuando ya no esté en vigor la garantía legal establecida.
Neveras, frigoríficos, móviles, televisiones... son algunos de los dispositivos que podrán ser reparados en vez de ser sustituidos de forma permanente.
Esto es posible gracias a que la Unión Europea obliga a los fabricantes a mantener piezas y cobrar precios razonables. El objetivo es poner fin a la cultura de usar y tirar.