Las lluvias en Ávila ya están arrastrando las cenizas de los incendios de verano al cauce del río Alberche. Las aguas bajan totalmente negras. Todo esto puede provocar una contaminación y desprendimientos de tierra.
Ya se trabaja en la protección del suelo y se crean franjas limpias de vegetación para evitar nuevas caídas de árboles y evitar nuevos fuegos aunque son muchas las hectáreas calcinadas en los terrenos afectados por los incendios del verano.
Las casi 80.000 hectáreas calcinadas entre Madrid y Ávila han quedado expuestas ante las lluvias. El agua puede arrastrar la tierra, ahora desnuda de vegetación. Desprendimientos y avenidas repentinas que podrían acabar en ríos y embalses.
Hay medidas que ya se están tomando. Tratamiento de restos vegetales, estabilización de laderas y construcción de fajinas.
Y aún así desde el Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales advierten, la recuperación de las zonas quemadas llevará años.