El incendio del pasado mes de julio afectó a más de 28.000 hectáreas en la Sierra Oeste. Los trabajos de reconstrucción en la comarca incluyen también el saneamiento de los árboles afectados. Por ello, los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente comprueban su estado para garantizar la seguridad en los caminos.
Uno a uno, analizan los ejemplares que se encuentran a 25 metros a cada lado de las pistas. En el caso de los pinos, se observa y comprueba el entorno para identificar cuál ha sido el impacto de las llamas y si existe riesgo de inestabilidad. En las encinas, se debe comprobar el estado de la corteza.
Ángel Romero, uno de los técnicos que trabajan en las labores de limpieza, afirma que "siempre que tenemos dudas, toca retirar el ejemplar".
En las próximas semanas, se analizarán 100 kilómetros de pistas en diez montes de titularidad pública, que permanecerán cerrados al tránsito hasta que finalicen los trabajos.