Los 'trenes del futuro' de Cercanías Madrid pasan por taller: Renfe retira 3 unidades tras solo 15 días en funcionamiento
Las primeras unidades puestas en marcha han vuelto temporalmente a los talleres para incorporar mejoras de software y comunicación
Los flamantes "trenes del futuro", como los definió Óscar Puente, que Renfe estrenó hace apenas dos semanas en la red de Cercanías de Madrid han regresado temporalmente a los talleres. La compañía ferroviaria ha tenido que retirar al menos tres de estas nuevas unidades de gran capacidad tras registrar incidencias técnicas relacionadas con los sistemas de frenado y las comunicaciones entre vagones, unos ajustes iniciales que ya se están implementando directamente en fábrica para el resto de convoyes.
Los trenes afectados comenzaron a prestar servicio comercial de forma progresiva a finales de agosto (los dos primeros se incorporaron el día 24 a la línea C-7 y un tercero lo hizo el 31) tras superar los plazos de homologación y ensayos.
Fuentes de la compañía pública han restado dramatismo a la situación y han recordado que este tipo de rodaje ordinario sirve precisamente para detectar y pulir detalles técnicos antes de que se produzca la llegada masiva de las nuevas unidades.
Ajustes en el software, la señalización y los frenos
En este proceso de puesta a punto, Renfe trabaja codo con codo con el fabricante Stadler, con quien firmó un macrocontrato de 79 trenes por valor de 1.306 millones de euros, para introducir mejoras de software, optimizar la señalización, refinar la capacidad de frenado y perfeccionar la información destinada a los viajeros.
"Precisamente porque todavía hay pocos trenes en servicio, este es el momento adecuado para introducir los cambios necesarios antes de su incorporación progresiva", defienden desde la empresa ferroviaria, subrayando que las modificaciones detectadas en esta fase inicial se aplicarán directamente de fábrica en los próximos envíos.
Así son los convoyes gigantes de Cercanías
El plan de renovación de la flota madrileña contempla la llegada progresiva de estos trenes avanzados, concebidos para disparar la capacidad de transporte en la región gracias a su diseño mixto que combina coches de uno y dos pisos.
Las unidades más grandes, los denominados T200, pueden alcanzar los 200 metros de longitud y albergar hasta 1.900 pasajeros en composición única, convirtiéndolos en los de mayor tamaño de toda la red de Renfe.
Además de su enorme capacidad, estos convoyes incorporan importantes avances en materia de accesibilidad, con puertas a nivel de andén y espacios específicos para personas con movilidad reducida, carritos infantiles y hasta 18 bicicletas, así como tomas de carga USB, enchufes en los asientos, iluminación LED, videovigilancia CCTV y una batería de emergencia capaz de otorgarles cuatro kilómetros de autonomía en caso de fallo en el suministro eléctrico.
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