Los expertos apuntan a una rotura por fatiga de material en el carril de la vía
Los ingenieros consultados por Telemadrid apuntan a una rotura por fatiga del material. Una rotura progresiva del carril no se produce por un único evento brusco, sino por la acumulación de tensiones a lo largo del tiempo.
Las zonas débiles se van degradando a cada paso de tren. Llega un momento, en que la sección no aguanta más y se rompe. Con un buen mantenimiento se detecta y repara.
A nadie se le escapa que, con la liberalización del servicio de alta velocidad, en España se ha multiplicado el número de trenes y convoyes en una línea, como la del AVE a Sevilla, que se inauguró en un ya lejano 1992.
En esos primeros años sólo los trenes de RENFE circulaban por esa vía. Con los años y la multiplicación de operadores, también de convoyes que realizan el trayecto, el desgaste ha sido enorme.
Si a eso se le une la falta de mantenimiento, cada vez más imprescindible y necesario según pasan los años, el desgaste se acelera.
Cualquier vibración repercute de una forma exponencial y geométrica. Lo que era una pequeña falla se convierte en un auténtico problema.
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