El agua de Madrid es una de las mejores de España y de Europa.
Un reconocimiento que se debe en buena medida a su origen y al tratamiento al que se somete en las 14 plantas potabilizadoras del Canal de Isabel II.
Para que el agua sea excelente tiene que pasar por tres procesos: decantación, filtrado en un lecho de un metro de arena y el clorado, un proceso que en Madrid cuenta con un plus de desinfección con cloramina.
Casi 1.800 millones de litros para abastecer a unos 7 millones de ciudadanos en la región con un agua blanda y de baja mineralización.