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Oficinas sin puertas, señales luminosas para saber cómo circular o uso de las escaleras en lugar de los ascensores. Estas son algunas de las muchas que cosas van cambiar en nuestras empresas para asegurar que la vuelta al trabajo presencial se produzca respetando la seguridad de los trabajadores.

Las empresas empiezan a adaptarse a esta nueva normalidad, como ha comprobado Telemadrid en las oficinas de un edificio situado en la calle Ortega y Gasset que ha cambiado por completo su fisionomía.

Baños con luz roja

Nada más acceder lo primero es mantener la distancia social y el acceso no se hará con huella dactilar sino con tarjeta, para evitar contactos. Y en los baños, por ejemplo, habrá que guardar turnos: Entrará sólo una persona y el resto esperará fuera hasta que se apague la luz roja.

En todo el edificio se han implantado códigos visuales, como flechas en el suelo para que los trabajadores sepan el sentido de su circulación por la oficina, según explica Óscar Fernández, director de Negocio y Desarrollo.

Círculos separadores

En el suelo, se han dibujado círculos bajo los puestos de trabajo, que sirven para delimitar el espacio asignado a cada empleado ya que la llamada ‘nueva normalidad’ impone menos personas por metro cuadrado y mantener los dos metros de distancia implica que el ratio de ocupación desciende un 40%.

En los ascensores donde antes podían viajar 13 personas, ahora sólo podrán entrar cuatro. También se han retirado las puertas que no son necesarias y hay desinfectantes en todas las plantas.

Los responsables creen que garantizar la seguridad de los trabajadores será clave en un regreso que se compaginará con el teletrabajo y que será escalonado.