Vídeo: REDACCIÓN | Foto:Telemadrid
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El barrio de Rejas, en el distrito de San Blas-Canillejas, está rodeado por tres grandes vías, la A-2, la M-21 y la M-40, pero sus vecinos aseguran sentirse "atrapados".

La saturación de los principales accesos, especialmente en la glorieta de Canillejas, prolonga sus desplazamientos diarios y convierte cada salida del barrio en un ejercicio de paciencia.

En esta zona viven unas 18.000 personas, en un entorno que ha crecido alrededor de la antigua Ciudad Pegaso y donde conviven viviendas, residencias turísticas, naves industriales y un núcleo comercial.

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Aunque Rejas está rodeado de carreteras e incluso de un trazado ferroviario, los vecinos denuncian que cada mañana todos los vehículos, coches y autobuses, confluyen en solo dos puntos, que quedan totalmente colapsados. La misma situación se repite por las tardes, cuando regresan a sus casas.

Reclaman alternativas: metro y cercanías

"Necesitamos más accesos"

Los residentes piden mejoras en las conexiones viarias y un impulso a transportes alternativos, como metro y cercanías, para aliviar la presión sobre los accesos y reducir los tiempos de desplazamiento. De momento, el metro queda descartado por su complejidad técnica.