Un estudio sobre el envejecimiento del parque móvil español confirma que los conductores priorizan el precio frente a la seguridad cuando adquieren un vehículo.
La antigüedad media de los coches en España alcanza ya los 14,6 años, y muchos propietarios reconocen que no pueden permitirse sustituirlos pese a haber cumplido con todas las revisiones.
En total, 29 millones de vehículos superan los 9 años de antigüedad.
El informe de la fundación CEA Y Asitur señala que los coches implicados en accidentes con víctimas mortales suelen ser más antiguos, lo que refleja la falta de sistemas de seguridad presentes en los modelos actuales. Como explica el experto en seguridad vial Octavio Ortega, "un coche de hace 20 años no tenía los elementos de seguridad que tienen los coches actuales".
Aun así, la antigüedad no convierte automáticamente a un vehículo en inseguro, su mantenimiento y conservación siguen siendo factores clave. Sin embargo, los modelos más veteranos carecen de tecnologías capaces de reducir las consecuencias de un accidente.
El presidente de CEA, Rafael Fernández-Chillón, matiza que la edad del vehículo "no es la causa determinante, pero sí es causa de que las consecuencias del accidente sean más grandes".
El 52% de los españoles prioriza el precio al elegir coche. Solo el 13% sitúa la seguridad como el factor principal.
La combinación de limitaciones económicas, vehículos envejecidos y tecnologías de seguridad ausentes dibuja un escenario en el que renovar el parque móvil sigue siendo un reto para millones de conductores.