Histórica visita de León XIV al Parlamento deja imágenes muy curiosas. Como la de algunos representantes políticos entregándole obsequios a su Santidad. Un recibimiento con honores y una despedida también sin precedentes, con vítores, ovaciones y siete minutos de aplausos de los parlamentarios
Alfombra roja en el Congreso, para recibir al Papa. Primer pontífice en la sede de la soberanía nacional. Recibimiento con honores ante un hecho histórico. Ya en el salón de los Pasos Perdidos, saludo a la mesas de Congreso y Senado, al líder de la oposición y a los portavoces.
Algunos querían aprovechar la oportunidad. La de Sumar con una carta del sindicato de Inquilinos, Rufián y Aizpurua saludos sin mas, pero la portavoz de Junts, Mirian Nogueras, sin soltar la mano del pontífice, le ha pedido que hable en catalán cuando vaya a Barcelona.
Tras escribir en el libro del Congreso y el intercambio de obsequios, el Pontífice se dirigía al hemiciclo. En la tribuna le esperaban, los expresidentes Aznar y Rajoy junto a presidentes autonómicos, los expresidentes del Congreso, del Senado, patronal y sindicatos.
Ausentes allí por voluntad propia Felipe González y Zapatero y en el hemiciclo BNG y Podemos.
Pero al entrar el Papa, imagen insólita. Todo el Congreos de pie y aplaudiendo.
Precedió su intervención Francina Armengol que, con su discurso, no logró el aplauso, por ejemplo, de parte del PP y de Vox.
León XIV, con sus 30 minutos de discurso, recibió siete de una unánime y cerrada ovación de récord.
Desde el Gobierno han ensalzado el discurso de León XIV, aunque han dejado en un segundo plano sus diferencias respecto al aborto y la eutanasia. Mientras el presidente del PP ha suscrito hasta la última palabra del discurso del Papa