Falta de prevención, según los expertos y políticas medioambientales que impiden sanear los montes, añaden los agricultores y ganaderos.
Un cóctel explosivo que, sumado a las temperaturas extremas, provocan los incendios más virulentos de los últimos tiempos.
Fernando Valladares, ecólogo del CSIC asegura que “no le dedicamos suficiente tiempo a los incendios durante todo el año, nos preocupamos cuando están ahí”.
También lo cuentan, año tras año, los agricultores, quienes mejor conocen el campo. “Nos prohíben a los agricultores, a los ganaderos, a los que vivimos en las zonas rurales hacer una gestión tradicional de los montes”, asegura Mariángeles.
“No es lo mismo que arda la broza de un año, que arda la broza de 20 años”, sostiene Marcos García y el resultado es que , como asegura, Pedro Pablo Zamora, bombero jubilado, “tenemos combustible, tenemos ignición que es la propia llama y tenemos oxígeno, que es el viento”.
Y con el calor extremo, los incendios alcanzan una virulencia nunca vista.
La falta de prevención hizo que el año pasado se dedicaron 7.600 millones de euros en combatir los fuegos.
“Con la mitad de ese dinero, no se habrían quemado las 400.000 hectáreas, habríamos fijado población al medio rural”, sostiene Francisco Castañar, experto forestal.
Unos incendios que, sólo en agosto, provocaron unas emisiones de 19 toneladas de CO2 a la atmósfera, un tercio de las emisiones de toda la automoción.