Inadvertido para la mayoría de visitantes y turistas. Deslumbrante cuando caemos en la cuenta de que un eclipse muy parecido al que llena la agenda mediática estos días ya fue plasmado en las paredes de la biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en tiempos de Felipe II.
Se trata de la recreación de un eclipse solar más importante conservada en la Comunidad de Madrid y una de las representaciones más singulares de este fenómeno astrológico en el arte español. El fresco analiza desde el punto de vista de la ciencia un eclipse de sol que se produjo durante la crucifixión de Cristo.
“Estas pinturas fueron realizadas por el boloñés Pelegrino Tivaldi. Se representa al obispo Dionisio Aeropagita viendo un eclipse de sol”, cuenta Almudena Pérez de Tudela, conservadora del Real Monasterio.
Las crónicas cuentan que en la era de Felipe II pudieron contemplarse más de 30 eclipses. Fenómenos seguidos con mucho interés por el monarca, un verdadero estudioso de la astronomía y la astrología. “Felipe II tenía muy en cuenta estos eclipses, fenómenos que se consideraban en la época signos de mala suerte y mala fortuna”, añade Pérez de Tudela.
Estas bóvedas que tantos secretos ocultan también nos cuentan una bella historia: el modo en el que este monasterio fue construido, en una íntima relación entre el Sol, la Luna y la Tierra.