Entra en vigor el nuevo reglamento de envases de la UE: qué cambia desde esta semana
- Te explicamos los principales cambios, novedades y plazos
Las empresas deben aplicar obligatoriamente desde este miércoles el reglamento de envases de la Unión Europea (UE), que pretende favorecer su reutilización, la reducción de los residuos y que en el ámbito de la alimentación y de las bebidas marca un antes y un después, además de restringir sustancias preocupantes para la salud.
La fecha es un hito, porque se acaba el plazo de adaptación para aplicar el Reglamento de Envases y Residuos de Envases, que técnicamente entró en vigor en febrero de 2025 y que introduce múltiples requisitos para avanzar hacia una economía circular.
La normativa va dirigida a las empresas, de los eslabones productores, fabricantes, importadores y distribuidores.
El sector alimentario reconoce que será un 'catalizador' para revolucionar el diseño y mejorar los productos que llegan a los consumidores, pero también insiste en el esfuerzo inversor que está exigiendo a las empresas para adaptarse.
Entre sus principales cambios, destacan los siguientes:
El reglamento obliga a la reciclabilidad de envases clasificando su calidad en tres niveles:
Las tarifas por comercializar productos de embalaje se basarán en esas calificaciones: cuanto más reciclable sea, menor será la aportación económica.
También incluye restricciones para envases de plástico de un solo uso (como las frutas y verduras frescas de menos de 1,5 kilogramo) y nuevas directrices de diseño.
Ecoembes destaca entre las novedades que ningún envase podrá ser comercializado sin su 'declaración de conformidad UE (DoC)', que certifica que cumple con el reglamento,
La directora de Competititividad y Sostenibilidad de la patronal de la industria de alimentación y bebidas FIAB, Paloma Sánchez Pello, ha explicado que es importante la armonización y la "simplificación administrativa", porque reduce "la fragmentación del mercado, garantizando una competencia justa de materias primas secundarias".
Pero ha subrayado que la adaptación "supone un esfuerzo inversor importante para la industria", en la modernización de procesos, el desarrollo de nuevos materiales y en la capacitación de equipos y ha explicado que ya se está trabajando en soluciones más sostenibles, como la eliminación de materiales difíciles de reciclar.
Como ejemplo, ha mencionado la implantación del sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) para bebidas, que tendrá que convivir con el de gestión que existe hasta ahora o con otros sistemas -como Ecoembes, Procircular o Ecovidrio-, lo que implica "inversiones altas, cambios en los modelos de negocio y adaptación de los consumidores".
Las modificaciones a la cantidad de PFAS sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) figuran entre las obligaciones que más afectan a la alimentación, la restauración o el comercio electrónico de productos frescos.
A partir del 12 de agosto no se podrán introducir en el mercado envases en contacto con alimentos que contengan PFAS en concentraciones iguales o superiores a 25 ppb para cualquier PFAS individual medido con análisis específicos, o 250 ppb para la suma de PFAS.
Esto afecta a vasos de papel con recubrimientos fluorados, cajas de pizza o a envases de comida para llevar.
Entre los plazos destacados, dentro de dos años (2028) todos los envases deberán incorporar información clara sobre materiales y porcentaje reciclado y, en el caso de los reutilizables, un sistema de información — código QR u otro soporte digital— que explique cómo retornarlos.
Para envases en contacto con alimentos, los niveles mínimos de plástico reciclado que exige la norma son, en el caso del PET de un 30 % en 2030 y para otros plásticos del 10 %; después aumentarán progresivamente hasta 2040.
En 2030 entra también en vigor la prohibición de monodosis de plástico de un solo uso en la hostelería.
"Las empresas están comprometidas con esta transición y desde todo el sector trabajamos activamente contribuyendo a que el reglamento se implemente de forma eficaz. Sin embargo, algunas medidas son demasiado ambiciosas y técnicamente difíciles de llevar a cabo. Por ello, los plazos deberían incorporar periodos transitorios de adaptación", ha señalado la representante de FIAB.
También ha pedido "pragmatismo" en la aplicación, teniendo en cuenta que en España habrá un periodo de duplicidad normativa entre el etiquetado europeo y el nacional.