La subida de los combustibles desde el inicio de las hostilidades en Oriente Próximo le está pasando factura a toda la estructura productiva. Gasóleos y gasolinas han incrementado sus precios con el barril de crudo flotando en torno a los 100 dólares.
El precio del diésel y de la gasolina se ha disparado un 14% y casi un 8%, respectivamente, en la segunda semana del conflicto bélico que enfrenta a Israel, EEUU e Irán.
Habría que retroceder hasta marzo de 2022, en plena guerra de Ucrania tras la invasión por Rusia, para encontrar una subida de tal calibre en los precios de ambos carburantes.
En concreto, el precio medio del litro de diésel ha subido un 14,1% con respecto a la pasada semana, para situarse en los 1,645 euros, escalando a su nivel máximo desde finales de octubre de 2023, según datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE).
En el caso del precio medio del litro de gasolina, ha repuntado un 7,7% frente al precio de hace una semana, para situarse en los 1,600 euros, su nivel más alto desde principios de agosto de 2024.
Este mayor repunte en el precio del gasoil frente a la gasolina se debe, principalmente, a la dependencia de Europa de las importaciones de diésel, ya que el Viejo Continente cuenta con un déficit de este combustible, que, además, es surtido, en gran parte, de Oriente Próximo.
Ante la subida de los combustibles, los agricultores madrileños piden ayudas para poder hacer frente a su actividad. Este jueves han protestado con una tractorada hasta un centro logístico de hidrocarburos de situado en Loeches.
Varias columnas de vehículos agrícolas han confluido en esta instalación petrolífera convocados por las organizaciones Asaja Madrid, COAG, UPA Madrid y Uniones de Uniones.
Han denunciado la situación de especulación que, según han advertido, se ha producido en los últimos días con el precio del gasóleo agrícola bonificado que supera ahora los 1,5 euros el litro en algunos surtidores.