Uno de los grandes referentes culturales de la capital está de cumpleaños. Cumple 125 años de historia. Hablamos del emblemático Círculo de Bellas Artes. Cien años adaptándose a los tiempos, sin perder su esencia, y siendo punto de encuentro para artistas y intelectuales en la capital.
Su arquitecto, Antonio Palacios, se inspiró en los rascacielos de Chicago, consiguiendo un resultado único, con auténticas genialidades, como la gran cúpula del salón de baile.
Algunas cosas han cambiado, como la antigua piscina del subsuelo, ahora convertida en cine, pero continúan algunas joyas: como la pecera, esa cafetería en la que transcurre la vida de Madrid; el Teatro, donde estrenaron sus obras desde Valle Inclán hasta Jacinto Benavente; la sala de columnas, y los talleres donde se formó Picasso. Y, por supuesto, la azotea, gran puerta de entrada para el turista
2.000 socios garantizan con su mecenazgo la independencia de esta institución privada