Una alerta de suicidio de una menor en internet ha permitido identificar en menos de 24 horas a un ciberacosador sexual, un groomer, que se ocultaba en un piso de Madrid, en el barrio de Horcajo, en Vicálvaro.
El hombre de 28 años, se hacía pasar por menor de edad para captar a niñas en redes para que le enviaran contenido sexual, llegando a ofrecer dinero a cambio. Tenía cuatro órdenes de búsqueda en vigor y ya ha ingresado en prisión.
El detenido vivía en condiciones de salubridad pésimas, tal y como se puede ver en las imágenes que ha ofrecido la Policía Nacional.
Investigadores de la Unidad Central de Ciberdelincuencia (UCC) de la Comisaría General de Policía Judicial y de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Comisaría de Toledo han dado cuenta este martes de esta operación, denominada Zalamero, que ha permitido detener a este depredador sexual que actuaba con dos móviles y vivía "como un fantasma", en palabras de la inspectora jefa de grupo de la UCC.
Wl arrestado, acusado de los delitos de corrupción de menores, descubrimiento y revelación de secretos, no salía de la vivienda consciente de que tenía en vigor cuatro órdenes de búsqueda, una de ellas para ingresar en prisión emitida en 2024 después de ser condenado por acoso sexual a una mujer.
Cinco niñas de Toledo de entre 12 y 14 años
Hasta el momento se ha logrado identificar a cinco víctimas, todas residentes en la ciudad de Toledo: una adolescente de 14 años que amenazó con suicidarse; otras tres de 13 años; y una niña de 12.
Todas las menores son del mismo entorno y fue la amenaza de suicidio de la más mayor a través de un vídeo en TikTok la que alertó a la conocida como brigada antisuicidios o de redes de la unidad policial que lucha contra la ciberdelincuencia que localiza a la niña en Toledo, donde sus compañeros dan con la menor, que sufre discapacidad intelectual y tiene antecedentes de acoso escolar.
La adolescente relata en comisaría que ha mantenido una vídeollamada con contenido sexual con un varón que decía tener entre 16 y 18 años y que esas imágenes las ha difundido a otras niñas, con las que también contactan los agentes.
El detenido fue identificado en menos de 24 horas desde que la Policía Nacional recibió una alerta de las intenciones suicidas de la menor y detenido finalmente el 25 de febrero.
Tal y como han relatado la inspectora de la Unidad Central de Cibercrimen y el subinspector de Toledo, el arrestado se hacía pasar por un menor para contactar a través de redes sociales con las niñas para entablar una relación de amistad.
Una vez que se ganaba su confianza les solicitaba imágenes íntimas y vídeollamadas de carácter sexual, ofreciéndoles a veces entre 100 y 300 euros si accedían a sus pretensiones.
Si conseguía el contenido audiovisual de carácter sexual lo difundía entre sus contactos para humillar a la víctima y para amenazar a otras afectadas, venciendo así su posible resistencia.
Aducía que su aspecto de adulto se debía a que padecía cáncer.
Cuando accedían a intercambiar este contenido les proponía tener un acercamiento físico, lo que se llevó a cabo en al menos una ocasión.
Este encuentro tuvo lugar en una estación de autobuses de la ciudad de Toledo, a plena luz del día para que la víctima no sospechara. En el momento en que la menor, acompañada de otra, se dio cuenta desde lejos de que era un adulto, se asustó y huyó rápidamente del lugar.
Pese a que el detenido se percató de que las niñas habían salido corriendo, volvió a persuadir por redes a una de ellas convenciéndola de que su aspecto de adulto se debía a que padecía un cáncer.
Con el DNI y el carnet de conducir caducados desde 2024
Finalmente se estableció un dispositivo para la detención de este varón, el cual se encontraba escondido en un domicilio de la ciudad de Madrid junto con su expareja y el padre de esta en condiciones pésimas de salubridad, de donde no salía y no usaba tarjetas para no ser descubierto o localizado por la Policía.
Residía con cuatro perros que no salían a la calle, por lo que en el interior del domicilio se acumulaban los excrementos de los animales.
Adoptaba numerosas medidas de seguridad sin acudir ni siquiera a renovar su documento de identidad o el carnet de conducir, los cuales estaban caducados desde 2024, pues sabía que si acudía a comisaría sería detenido para cumplir su ingreso en prisión.
En el registro realizado en la vivienda se han intervenido dos teléfonos móviles, donde había material audiovisual de las víctimas y centenares de chats con diferentes mujeres que están siendo analizados.