Vídeo: REDACCIÓN / AGENCIAS | Foto:Telemadrid
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La misión Artemis II de la NASA entra en su fase más crítica. En las próximas horas, los astronautas de la nave Orion tendrán un encuentro histórico con la cara oculta de la Luna, un territorio que ningún ser humano ha visto directamente de polo a polo.

"Un hito maravilloso", comentaba Cristina Koch mientras miraba por la ventanilla de la nave. "Estamos viendo cosas que nadie creería", añadía el astronauta canadiense Jeremy Hansen, señalando cómo la Tierra se ve cada minuto más pequeña desde los 350.000 kilómetros de distancia en los que se encuentran.

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La NASA ha diseñado que Artemis II vuele a unos 8.000 kilómetros de la superficie lunar para obtener la visión más completa hasta la fecha, incluyendo la Cuenca Oriental, invisible desde la Tierra, y potenciales zonas de alunizaje para futuras misiones.

Durante el vuelo, los astronautas experimentarán 41 minutos sin comunicaciones, un momento crítico en el que serán testigos de un eclipse solar y estarán completamente solos en el espacio. La directora científica de la misión destaca el reto de compaginar la emoción con la precisión de las observaciones científicas.

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La vida dentro de Orion

La tripulación también comparte cómo es la vida diaria en microgravedad. Los menús están preparados en la Tierra y diseñados para rehidratarse sin generar residuos peligrosos. "Esto es un cóctel de gambas… Lo hemos rehidratado y está muy rico", comenta Cristina Koch.

Con más de 180 opciones de alimentos en envases sellados, los astronautas disfrutan desde tortillas hasta cinco salsas picantes para dar sabor. Sin embargo, incluso en una misión histórica surgen imprevistos: la tripulación ha tenido que resolver un fallo en el inodoro.

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"No hay nada en el uso del inodoro que pueda provocar un aumento de la concentración que genere olor", ha explicado Rick Henfling. "La higiene se mantiene con toallitas y productos sin agua, mientras el ejercicio diario y la música ayudan a mantener la rutina en el espacio".