Informes policiales señalan que diversos grupos llegados a Ceuta durante el pico migratorio de julio han conseguido trasladarse a Andalucía. Para lograrlo, recurren a servicios clandestinos de transporte marítimo de alto coste, operados por mafias que explotan esta vía exprés para el cruce del Estrecho.
Aprovechando el descontrol generado durante las entradas masivas de finales de julio, varias organizaciones criminales han hecho negocio mediante el uso de "pateras-taxi" para facilitar el salto a la Península a cambio de altas tarifas que pueden llegar alcanzar los 6.000 euros por viaje. Mientras buena parte de quienes cruzaron la frontera en un primer momento volvieron a territorio marroquí, un grupo logró mantenerse en la zona para gestionar su posterior traslado hacia las costas andaluzas.